El Poder Ejecutivo oficializó el Decreto 27/2026, mediante el cual modificó la estructura del Ministerio de Salud y formalizó los objetivos de la Secretaría Nacional de Discapacidad, que asumirá de manera plena las competencias vinculadas a las políticas públicas en materia de discapacidad y al otorgamiento de las pensiones no contributivas por invalidez.
La medida se enmarca en la reorganización dispuesta por el Decreto 942/2025, que transfirió al Ministerio de Salud las funciones que hasta entonces estaban concentradas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), un organismo que en los últimos años acumuló fuertes cuestionamientos políticos, administrativos y judiciales.
Por ejemplo, a partir del audio atribuido a Diego Spagnuolo, exdirector ejecutivo de la ANDIS, en el que alude a supuestos pedidos de dinero vinculados al entorno presidencial. En la grabación, Spagnuolo menciona la existencia de presuntas coimas que, según su relato, habrían sido reclamadas en nombre de Karina Milei: el famoso 3%.

El decreto modifica el organigrama aprobado en 2019 y establece formalmente la incorporación de la Secretaría Nacional de Discapacidad dentro del Ministerio de Salud, con dos subsecretarías a su cargo:
Según los fundamentos oficiales, el objetivo es dotar al área de “plena operatividad”, mejorar la gestión de las políticas de discapacidad y fortalecer los mecanismos de control y ejecución de los programas vigentes.
El decreto aprueba un amplio listado de funciones para la Secretaría Nacional de Discapacidad. Entre ellas, se destacan once objetivos estratégicos que definen el nuevo enfoque del área:
Estos puntos concentran el núcleo de responsabilidades que antes estaban dispersas en distintos organismos y que ahora quedarán bajo la órbita directa del Ministerio de Salud.
La creación de la nueva Secretaría se produce en un contexto marcado por fuertes críticas a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que durante los últimos años fue señalada por organizaciones del sector, auditorías internas y dirigentes políticos por deficiencias en la gestión de pensiones, demoras en trámites, falta de controles y presuntas irregularidades administrativas.
El escándalo estalló a partir del audio atribuido a Spagnuolo, quien aludió a un supuesto entramado de coimas en las compras que hacía el organismo. En paralelo, la oposición logró avanzar con la declaración de la Emergencia en Discapacidad, pero el Gobierno todavía no la puso en marcha.
Además, existen investigaciones vinculadas al otorgamiento de pensiones por invalidez, presuntas maniobras de fraude, intermediación indebida y uso discrecional de fondos públicos.
Desde el Gobierno sostienen que la disolución de la ANDIS como organismo autónomo y la reasignación de sus funciones al Ministerio de Salud apuntan a mejorar la transparencia, reforzar los controles y ordenar un sistema históricamente cuestionado.