El escalador de élite Alex Honnold volvió a desafiar los límites de la verticalidad el pasado viernes al conquistar el Taipei 101, un rascacielos de más de 500 metros de altura en la capital taiwanesa. La hazaña fue el núcleo del especial de Netflix titulado Skyscraper Live. Sin embargo, tras el espectáculo televisivo, las miradas se han desviado hacia la compensación económica que recibió el protagonista, quien no dudó en calificar el pago de una manera muy particular frente a la industria del entretenimiento.
Honnold comparó su remuneración con la de otras disciplinas comerciales, señalando que la brecha es abismal. Según explicó a The New York Times, la cifra resulta insignificante si se analiza bajo la lupa de las grandes ligas. "De hecho, si se pone en el contexto de los deportes convencionales, es una cantidad vergonzosamente pequeña", afirmó el escalador. El deportista subrayó que, mientras figuras desconocidas del béisbol firman contratos multimillonarios, su arriesgada labor en la cima de uno de los edificios más altos del mundo se valora de forma muy distinta.
A pesar del hermetismo inicial sobre las cifras exactas, The New York Times reveló que Netflix pagó a Honnold una cantidad situada cerca de los 500 mil de dólares. Aunque esta suma podría representar el pago más alto que ha recibido por un ascenso, el escalador admitió que el monto fue "menor a lo que aspiraba mi agente".

Fiel a su filosofía, Honnold aclaró que su motivación nunca fue puramente financiera. Para él, la experiencia de estar en la cúspide de la aguja del edificio justifica el esfuerzo por sí misma. "Lo haría gratis. Si no hubiera programa de televisión y el edificio me diera permiso para hacerlo, lo haría porque sé que puedo, y sería increíble", confesó. Luego, señaló: "No me pagan por escalar el edificio. Me pagan por el espectáculo. Estoy escalando el edificio gratis".