02/02/2026 - Edición Nº1091

Internacionales

Crisis interna

Reino Unido sacudido por rupturas internas y movimientos clave

26/01/2026 | Dos episodios políticos revelan tensiones profundas y cambios en el sistema británico.



La política del Reino Unido atraviesa un momento de fuerte reacomodamiento interno, con señales claras de desgaste en los partidos tradicionales. En los últimos días, dos episodios ocurridos en espacios ideológicos opuestos dejaron en evidencia tensiones acumuladas que podrían impactar en el escenario electoral de los próximos años.

Por un lado, Suella Braverman, una de las figuras más visibles del Partido Conservador durante la última década, decidió abandonar la fuerza tras más de treinta años de militancia y sumarse a Reform UK, el espacio liderado por Nigel Farage. La decisión marcó un quiebre simbólico dentro del conservadurismo británico, ya debilitado tras sucesivas derrotas electorales y divisiones internas posteriores al Brexit.

Braverman fue ministra del Interior y también compitió por el liderazgo conservador. Su perfil se consolidó con un discurso duro sobre inmigración, seguridad y soberanía nacional. En su salida, cuestionó a su antiguo partido por alejarse de esas banderas y sostuvo que Reform UK representa mejor a los votantes que sienten que el sistema político tradicional dejó de escucharlos. Con este pase, el partido de Farage amplía su presencia parlamentaria y refuerza su ambición de consolidarse como una alternativa real a la derecha clásica, algo poco frecuente en la historia política británica dominada durante más de un siglo por dos grandes fuerzas.

En paralelo, dentro del Partido Laborista se produjo una situación de signo distinto pero con un trasfondo similar de control interno. Andy Burnham, actual alcalde del área metropolitana de Manchester y exministro, intentó regresar a la Cámara de los Comunes a través de una elección parcial. Sin embargo, la conducción nacional del partido bloqueó su candidatura, una decisión que generó debate y malestar entre sectores del laborismo.


Andy Burnham, alcalde del área metropolitana de Manchester, fue bloqueado por la conducción laborista en su intento de regresar al Parlamento.

Burnham fue rival interno del actual liderazgo y es una figura con fuerte respaldo regional y trayectoria nacional. El rechazo a su postulación fue interpretado como una señal de la estrategia del partido para evitar disputas internas y preservar la cohesión de cara a futuros desafíos electorales. Para sus críticos, en cambio, la decisión refleja una centralización excesiva del poder y una falta de apertura al debate interno.

Ambos episodios, aunque distintos en forma y protagonistas, revelan un denominador común: la dificultad de los partidos históricos del Reino Unido para contener liderazgos fuertes, corrientes ideológicas divergentes y demandas de un electorado cada vez más fragmentado. Mientras Reform UK capitaliza el descontento de sectores conservadores, el laborismo enfrenta el desafío de mantener la unidad sin sofocar voces influyentes.

En un país acostumbrado a la estabilidad del bipartidismo, estos movimientos anticipan un escenario político más volátil, con mayor competencia y tensiones que podrían redefinir el mapa del poder en los próximos años.