La investigación por el siniestro vial que mantiene en vilo a la ciudad de Pinamar sumó un capítulo determinante tras conocerse los resultados de las pericias toxicológicas. Según informaron fuentes del caso, los conductores de los dos vehículos involucrados en el siniestro arrojaron resultados positivos en el test de alcoholemia.

El estudio reveló que la mujer que manejaba el UTV donde viajaba el pequeño Bastian Jerez contaba con 0,41 gramos de alcohol en sangre, mientras que el hombre al mando de la camioneta Volkswagen Amarok circulaba con 0,25. Por el contrario, Maximiliano Jerez, padre del menor, se encontraba sobrio al momento del impacto, y en ninguno de los implicados se detectaron rastros de estupefacientes.
Estos estudios fueron procesados en el Laboratorio Químico de la Policía Científica de Dolores bajo estrictos protocolos de cadena de custodia para garantizar la transparencia del proceso judicial. A raíz de estos hallazgos, Noamí Quirós, Manuel Molinari y el propio Jerez permanecen imputados por el delito de lesiones leves agravadas. El avance de la causa busca determinar las responsabilidades mecánicas y humanas del choque ocurrido en la zona de La Frontera, un escenario que vuelve a poner bajo la lupa la falta de controles y la seguridad en el uso de vehículos recreativos durante la temporada estival.

En paralelo al avance judicial, la atención permanece centrada en la evolución de Bastian, quien se encuentra internado en la unidad de terapia intensiva del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata. El último parte médico emitido por el Ministerio de Salud provincial confirmó que el niño de 8 años fue sometido este sábado a su sexta operación, la cual consistió en una fijación cervical y una traqueotomía. A pesar de la complejidad de su cuadro, los profesionales de la salud indicaron que el pequeño se mantiene estable, mientras continúa el monitoreo minuto a minuto de su respuesta clínica tras las sucesivas intervenciones.