La decisión de adjudicar a una empresa india la provisión de caños para un gasoducto clave de Vaca Muerta reabrió la discusión sobre producción local, competencia global y reglas de juego en el principal proyecto energético del país.
El consorcio privado Southern Energy, integrado por Pan American Energy, YPF y Pampa Energía, resolvió otorgar el contrato a Welspun Corp Ltd., una firma con base en India, cuyas condiciones económicas superaron a las de Techint en términos de precio y flexibilidad.
LOS TUBOS DE TECHINT. Comparto unas reflexiones sobre esta nota, donde se habla de la adjudicación de caños para un gasoducto importante de Vaca Muerta a una firma india. La noticia es que se deja de lado a @GrupoTechint, uno de los productores de caños más importantes del mundo.… https://t.co/wud1VHi73A
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) January 26, 2026
Ante la polémica, el ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, respondió con un extenso texto en la red social X para defender la decisión y explicar los motivos.
Según señaló, la propuesta de Techint habría sido aproximadamente un 40% más cara que la de la empresa ganadora. Esa diferencia de costo, sostuvo, podría afectar la rentabilidad del proyecto, reducir inversiones y retrasar la ejecución del gasoducto, que forma parte de un plan para exportar gas natural licuado (GNL).
Para Sturzenegger, trasladar un sobrecosto de esa magnitud sería un mal negocio para las empresas y para el país, y podría terminar impactando en el precio de la energía para consumidores y pymes.
El funcionario también rechazó que la decisión implicara ignorar la producción nacional por principio, argumentando que imponer sobrecostos por ese motivo vuelve menos competitiva a la industria local.
Sin embargo, algunos conocedores del sector apuntan que la diferencia de precio se debe a la mejor calidad del acero de Techint frente a la industria asiática.

Otro punto clave de la defensa oficial fue la crítica al reclamo de Techint de contar con un derecho de first refusal -la posibilidad de igualar cualquier oferta posterior a la presentación inicial-.
Sturzenegger advirtió que ese tipo de cláusula puede reducir seriamente la competencia: proveedores potenciales podrían abstenerse de participar si esperan que otra empresa pueda terminar ganando el contrato aun después de ofertar. Esa situación, según él, debilitaría la credibilidad de las licitaciones futuras y, a la larga, podría encarecer los proyectos más que bajarlos.
El grupo industrial continúa participando en otros contratos y proyectos relacionados con la infraestructura y la producción energética en la cuenca neuquina, aunque este resultado supone un revés simbólico frente a una adjudicación internacional que, hasta ahora, no tenía precedentes en un contrato de esta escala.

El choque entre costo y producción local plantea una pregunta más amplia sobre el enfoque económico que adopta la Argentina para gestionar sus recursos más estratégicos. El caso del gasoducto de Vaca Muerta no solo es una pulseada empresarial, sino una señal de las tensiones entre apertura global y defensa de industrias locales.
El hilo de Sturzenegger deja en claro que el Gobierno apuesta por la competencia de mercado y por reglas de juego que consideren la economía total del proyecto, aunque eso implique decisiones difíciles para actores tradicionales.
La discusión sigue, con impacto potencial en decisiones futuras sobre inversiones, empleo y competitividad en uno de los sectores más dinámicos del país.
TM