Las concentraciones frente a centros de detención en Caracas y otras ciudades se han transformado en un fenómeno persistente, marcado por la presencia constante de familiares que reclaman información y respuestas. No se trata de marchas multitudinarias, sino de una ocupación simbólica del espacio público que mantiene el tema de los presos políticos en la agenda diaria. La escena combina cansancio, determinación y una narrativa común: nadie se mueve hasta ver resultados concretos.
Este clima se desarrolla en un contexto de transición política todavía frágil, donde las señales de apertura conviven con prácticas heredadas del ciclo anterior. Para las familias, el cambio de autoridades no es suficiente si no se traduce en libertades efectivas y verificables. La ausencia de listados oficiales y de un mecanismo claro de revisión judicial alimenta la percepción de que el nuevo poder administra el tiempo como herramienta de control.
El eje del conflicto se concentra en la discrepancia entre anuncios oficiales y verificaciones independientes. Mientras el gobierno habla de liberaciones en bloque, organizaciones de derechos humanos registran salidas parciales, medidas cautelares restrictivas y casos que permanecen sin resolución. Esta diferencia de relatos no es menor: define quién controla la narrativa del cambio y quién asume el costo político de la demora.
En paralelo, la geografía carcelaria se convierte en un laberinto para los familiares. Traslados sin notificación, expedientes incompletos y audiencias suspendidas refuerzan la idea de una burocracia diseñada para desgastar. El resultado es una protesta sostenida que, lejos de diluirse, se consolida como una presión organizada y visible, capaz de articularse con estudiantes y sectores sociales que habían permanecido al margen.
#AHORA🚨| UNA MADRE SE ENCADENA A LAS AFUERAS DEL CENTRO DE RECLUSIÓN ZONA 7-BOLEÍTA!!!
— Realidad Helicoide (@RHelicoide) January 26, 2026
Evelis Cano, madre del preso político Jack Tantak, se encadena el 26 de enero de 2026 a las afueras del centro de reclusión donde se encuentra su hijo, en protesta por su libertad y la… pic.twitter.com/cOwJIhr5GX
La reaparición de protestas, aun sin represión inmediata, funciona como un test para las nuevas autoridades. Permitir la vigilia y el reclamo abre una ventana de legitimidad, pero también eleva la expectativa de respuestas rápidas. En este equilibrio inestable, cada excarcelación se lee como un gesto político y cada demora como una señal de continuidad con el pasado.
#AHORA
— Realidad Helicoide (@RHelicoide) January 25, 2026
Así fue recibido Rafael Terán al salir de El Rodeo II por los familiares de los presos políticos.
¡LibertadParaTodos! pic.twitter.com/eMYJ6aslUp
El desenlace de este proceso tendrá impacto más allá de las cárceles. Si la liberación de presos políticos avanza con criterios transparentes y sin condicionamientos, la transición podrá consolidar credibilidad interna e internacional. Si no, la causa seguirá siendo un punto de fricción permanente, con la calle como recordatorio de que la estabilidad política en Venezuela aún depende de resolver heridas abiertas.