11/02/2026 - Edición Nº1100

Internacionales

Contienda Electoral

Ansiedad social en Costa Rica: el giro que puede darle el poder a Laura Fernández

28/01/2026 | El avance del crimen, la fragmentación opositora y el umbral del 40% definen una elección abierta.



Costa Rica enfrenta una leccione presidencial atravesada por un clima de ansiedad social poco habitual para un país que durante décadas construyó su identidad política sobre la estabilidad institucional. El aumento de la violencia, la presión del narcotráfico y la percepción de pérdida de control estatal han desplazado otros debates tradicionales y empujado la seguridad al centro de la agenda pública.

En ese contexto, la contienda dejó de ser una discusión ideológica clásica y pasó a funcionar como un plebiscito sobre orden y autoridad. El electorado llega al 1 de febrero de 2026 con una demanda clara: respuestas rápidas frente al deterioro de la seguridad, aun cuando eso implique redefinir equilibrios políticos que antes parecían intocables.

Costa Rica 


Costa Rica es un país de América Central con una geografía accidentada, que incluye bosques tropicales y costas en el Caribe y el Pacífico. 

El peso del oficialismo en un escenario fragmentado

La candidatura de Laura Fernández emerge como la principal beneficiaria de este giro electoral. Su cercanía con el actual gobierno y un discurso centrado en la continuidad de políticas de seguridad le permiten capitalizar el miedo social, mientras la oposición compite sin lograr consolidar una figura dominante ni un mensaje unificado.

La fragmentación del arco opositor no solo diluye votos, sino que refuerza la percepción de que el oficialismo ofrece una ruta más clara, aunque controvertida. En un sistema que exige superar el 40% para evitar el balotaje, esa dispersión se transforma en un factor estructural que puede definir el desenlace incluso antes de una segunda vuelta.

Gobernabilidad y límites del mandato que viene

Más allá del resultado inmediato, el próximo gobierno enfrentará un dilema central: cómo responder a la demanda de mano firme sin erosionar los contrapesos que han sostenido la democracia costarricense. La tensión entre eficacia y legalidad ya forma parte del debate, incluso antes de que se conozcan los resultados definitivos.

Si la favorita se impone en primera vuelta, el mensaje será contundente, pero también cargado de expectativas difíciles de administrar. Si hay balotaje, el escenario cambiará hacia una elección más polarizada, donde la seguridad seguirá siendo el eje, pero se sumará con fuerza la discusión sobre el rumbo institucional del país.