La empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina (NASA), responsable de operar las centrales nucleares del país, se encuentra en el centro de una tormenta que excede lo administrativo. Lo que comenzó como una auditoría por contratos de limpieza terminó revelando una disputa de poder entre los sectores más cercanos al presidente Javier Milei.
El conflicto gira en torno a Demian Reidel, titular de la compañía y estrecho colaborador presidencial, cuya gestión quedó bajo la lupa tras la suspensión de dos gerentes de su confianza: Marcelo Famá y Hernán Pantuso. La medida fue impulsada por otros directores que responden políticamente a Santiago Caputo, marcando una interna hasta ahora silenciosa.

El detonante principal fue una licitación para el servicio de limpieza en las plantas Atucha y Embalse. Según denuncias gremiales e internas, el contrato se habría "dibujado" por 6,4 millones de dólares, cuando los valores de referencia sugerían un costo cercano a los 600.000 dólares.
El quiebre en Nucleoeléctrica expone una tensión inédita entre los arquitectos políticos del Gobierno y sus cuadros técnicos más cercanos: el "cerebro" Demian Reidel y el "arquitecto político" Santiago Caputo.
A este episodio se sumó una nueva acusación de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE): el presunto pago de 7 millones de dólares por un software de gestión (SAP S/4HANA) que, según el sindicato, tiene un valor de mercado diez veces menor.
SUPERCORRUPCIÓN!!
— Rodolfo Aguiar (@rodoaguiar) January 27, 2026
EL GOBIERNO HIZO UNA COMPRA CON UN 1066% DE SOBREPRECIO!!
Podríamos estar frente a un hecho de CORRUPCIÓN MAYÚSCULO en la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA). ¿Cómo se explica pagar 7 MILLONES DE DÓLARES por un sistema administrativo, siendo que… pic.twitter.com/RhnSDPPKuk
La crisis no surgió de la oposición, sino de la propia estructura técnica de la empresa. El ingeniero Juan Pablo Nolazco, gerente de planta con décadas de trayectoria, elevó un informe advirtiendo que los procesos licitatorios estaban "gravemente viciados" y denunció presiones para autorizar costos excesivos.
Esta postura técnica forzó al directorio a votar el desplazamiento de los funcionarios políticos de Reidel. En esa reunión, el propio Reidel votó en contra de la remoción de sus hombres, pero quedó en minoría frente a directores como Diego Chaher, encargado de las privatizaciones de empresas públicas.

Para el Gobierno, el caso es sensible porque Reidel no es un funcionario más. Considerado un "blindado" por su amistad personal con Milei, su figura es clave en el diseño de la estrategia económica y nuclear del país. Justamente la suspensión de los dos gerentes de su confianza fue promovida por Santiago Caputo.
TM