Los ídolos de Boca, Carlos Tevez y Guillermo Barros Schelotto volvieron a cruzarse como técnicos en la previa de Vélez-Talleres y la frialdad fue total. Ni una mirada, ni un gesto. Un conflicto que nació con la partida del "Apache" a China y se profundizó tras la final de Madrid.
La imagen, que rápidamente se viralizó en redes sociales, confirmó lo que es un secreto a voces en el ambiente: la relación entre ambos está rota y la reconciliación está muy lejos.
No es la primera vez que ocurre. Ya en noviembre de 2025, durante el Torneo Clausura, el cruce había sido muy frío, apenas protocolar. Pero esta vez, la indiferencia fue total, reavivando los fantasmas de una convivencia que terminó mal en la Ribera y que el tiempo no ha logrado saldar.
Para entender este presente de miradas esquivas, hay que rebobinar la cinta hasta finales de 2016. Guillermo acababa de asumir el mando técnico de un Boca que empezaba a volar alto, con Tevez como bandera y figura.
Sin embargo, tras una actuación descomunal en el Superclásico, el "Apache" aceptó una oferta multimillonaria del Shanghai Shenhua de China, dejando al equipo a mitad de camino.
Años después, el propio Carlitos admitiría su error con una sinceridad brutal: "Armó el equipo pensando que yo me quedaba y yo no lo volví a llamar. Nunca le avisé que me iba. Ahí se quebró la relación". Esa decisión, sumada a la falta de comunicación, fue una herida que el "Mellizo" nunca terminó de digerir.

El regreso de Tevez en enero de 2018 no arregló las cosas; al contrario, las empeoró. Boca se había rearmado y la llegada de figuras como Mauro Zárate relegó al ídolo al banco de suplentes.
La tensión escaló hasta su punto máximo en la histórica final de la Copa Libertadores ante River en Madrid, donde Tevez ingresó recién en el tiempo suplementario, una decisión táctica que muchos interpretaron como el capítulo final de su vínculo.
Las declaraciones cruzadas a lo largo de los años han sido el combustible de este fuego. Guillermo fue tajante en su momento al declarar: "No tengo ningún tipo de relación con Carlos fuera del campo de juego".
Por su parte, Tevez no se quedó atrás y en 2019 disparó munición gruesa en una entrevista con TyC Sports: "Sabía que su llegada era para sacarme a mí. Guillermo no charló conmigo cuando vino. Si ves un jugador que es ídolo y traés a alguien para reemplazarlo, es una señal".
A pesar de los reproches, el exdelantero ha tenido la hidalguía de reconocer la capacidad profesional de su ex DT: "Fue uno de los mejores entrenadores. Su balance en Boca fue muy bueno". Sin embargo, también confesó haber sentido "faltas de respeto" que quedaron en la intimidad del vestuario.
CON CALOR Y SIN SALUDO: Guillermo y Tevez, cada uno en su banco en la previa de Vélez vs. Talleres en el Amalfitani.
— SportsCenter (@SC_ESPN) January 27, 2026
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Hoy, el destino los encuentra dirigiendo a dos de los equipos más competitivos del fútbol argentino. En este segundo enfrentamiento desde los bancos (el anterior fue victoria para la "T"), fue Vélez quien se llevó los tres puntos.
Pero más allá del resultado deportivo, el foco estuvo puesto en ese cruce.
La imagen de Liniers es elocuente: dos referentes que supieron compartir alegrías en Boca hoy caminan por veredas opuestas, separados por un abismo de rencores pasados que, al menos por ahora, no parecen saldarse.