La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, volvió a avivar el debate sobre la edad de imputabilidad penal en Argentina al afirmar que debería ubicarse “alrededor de los 12 años”, muy por debajo de los 16 años que fija la legislación actual y también por debajo de los 13 o 14 años que propone parte del proyecto oficial.
En una entrevista radial, Monteoliva defendió la inclusión del tema en el temario de las sesiones extraordinarias del Congreso e insistió en que la edad de imputabilidad constituye un elemento clave para afrontar la inseguridad y el reclutamiento de menores por parte de organizaciones criminales. “Si me preguntan a mí, debería ser incluso menos”, afirmó, subrayando que otros países de la región y Europa manejan edades de imputabilidad más bajas que la Argentina.
La funcionaria advirtió que la normativa vigente data de 1980, un contexto “completamente distinto” al actual, y justificó su postura señalando el avance del crimen organizado y la participación de adolescentes en hechos graves. “Las organizaciones criminales reclutan niños”, señaló, y planteó que una reforma debe incluir “prevención, institucionalidad y acompañamiento” más allá de la mera reducción de un número etario.
La discusión legislativa por la modificación del Régimen Penal Juvenil ya venía en curso: el oficialismo y aliados lograron en Diputados un dictamen para bajar la imputabilidad hasta los 14 años, con mecanismos de penas alternativas y provisiones para protección y reinserción social de menores, aunque el proyecto aún debe tratarse en el recinto.
Las declaraciones de Monteoliva se producen en un clima político en el que el Poder Ejecutivo busca dar respuesta a la percepción de inseguridad y adaptar las normas a lo que denominan “realidad delictiva contemporánea”, y se alinean con lo que dijo días atrás el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, que afirmó: “Tuvimos hechos sangrientos cometidos por chicos de 12 a 15 años que comprenden lo que hacen".
GZ