La relación entre el Gobierno y el sector industrial más potente del país terminó de estallar este miércoles. A través de sus redes sociales, Javier Milei validó una grave acusación contra Paolo Rocca, el CEO del Grupo Techint, señalándolo como uno de los responsables de un intento de desestabilización política tras las elecciones bonaerenses de septiembre.
El mandatario replicó un mensaje de la cuenta libertaria Ziberal, que afirmaba que el empresario metalúrgico "jugó all in para que el actual gobierno termine". Milei no solo compartió el posteo, sino que lo sentenció con una sola palabra: "DATO".
DATO. https://t.co/cOW1q7ylIK
— Javier Milei (@JMilei) January 28, 2026
La pelea, que escaló a niveles personales, tiene un trasfondo de negocios millonarios. El detonante fue la licitación de un gasoducto de 500 kilómetros en Vaca Muerta. El Gobierno decidió adjudicar la obra a la empresa india Welspun, cuya oferta de USD 200 millones resultó ser un 40% más barata que la presentada por Techint.

Ante la queja de la empresa de Rocca por supuesto "dumping", la respuesta oficial fue letal. El ministro Federico Sturzenegger explicó que la diferencia de precios era injustificable, incluso bajo la protección del “compre nacional”. Pocas horas después, el propio Milei bautizó al empresario como "Don Chatarrín de los Tubitos CAROS", en referencia a la liberación de la exportación de chatarra que perjudicó el modelo de negocios de la metalúrgica.

El conflicto se trasladó de la virtualidad al escenario en la Derecha Fest de Mar del Plata. Allí, ante una multitud, el Presidente elevó el tono de la confrontación sin nombrar directamente a Rocca, pero dejando pistas inequívocas: "Aquellos que tienen productos más caros y de menor calidad no son dignos del favor del mercado. Y si quieren hacerlo por la fuerza, haciendo negocios turbios con el Estado, esos deben desaparecer e ir a la quiebra".
"Ese le pone un montón de guita a los periodistas", lanzó Milei mientras el público gritaba contra el CEO. La acusación de intentar "voltear" al Gobierno marca un punto de no retorno: la gestión libertaria parece haber decidido que Paolo Rocca ya no es un interlocutor válido, sino un enemigo directo en la batalla por la desregulación económica.
TM