02/02/2026 - Edición Nº1091

Internacionales

Tensión en Buckingham

Carlos III y Harry: diplomacia con Estados Unidos y otra grieta familiar

29/01/2026 | Un gesto del monarca para cuidar el vínculo con Washington volvió a dejar al descubierto la distancia con su hijo menor.



Una nueva diferencia volvió a tensar la relación entre el rey Carlos III y el príncipe Harry, esta vez con la política internacional como telón de fondo. El episodio se desencadenó luego de que Harry criticara públicamente a Donald Trump por relativizar el papel de las tropas británicas en Afganistán, un tema especialmente sensible para el duque de Sussex por su experiencia como soldado en ese conflicto.

Las declaraciones no pasaron inadvertidas. Afganistán sigue siendo una herida abierta para el Reino Unido, tanto por el costo humano como por el impacto político que tuvo la retirada occidental. En ese contexto, cualquier comentario que minimice el rol de los militares británicos genera un fuerte rechazo en sectores institucionales y de la opinión pública.


El príncipe Harry durante una de sus misiones con las fuerzas británicas en Afganistán

La intervención silenciosa del rey

Mientras Harry hablaba desde una posición personal y activista, Carlos III optó por un camino muy distinto. Como jefe de Estado, el monarca actuó de manera discreta para evitar que el cruce verbal derivara en un problema diplomático mayor entre el Reino Unido y los Estados Unidos.

Sin declaraciones públicas ni comunicados formales, el mensaje del Palacio de Buckingham fue claro: la Corona prioriza la estabilidad del vínculo bilateral, más allá de quién ocupe la Casa Blanca. Poco después, Trump moderó su tono, lo que fue interpretado como una señal de que la intervención simbólica del rey había cumplido su objetivo.

La lectura dentro y fuera del Reino Unido fue inmediata. El gesto de Carlos III fue entendido como un respaldo institucional a la relación con Washington, pero no como un apoyo a las palabras de su hijo. Para la Casa Real, Harry ya no representa a la Corona y sus opiniones no comprometen oficialmente al Estado británico.

Este punto vuelve a marcar una diferencia clave desde la salida de Harry de la familia real activa. Mientras el rey está obligado a la neutralidad política y al equilibrio diplomático, el duque de Sussex habla con libertad, incluso cuando eso obliga a Buckingham a salir a contener daños.

La respuesta del Gobierno británico

En paralelo al cruce que involucró a Harry y a la Casa Real, el conflicto escaló a nivel político. El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, intervino públicamente para defender el rol de las fuerzas británicas en Afganistán, luego de los dichos de Donald Trump. Desde Londres, calificó esas declaraciones como inapropiadas y subrayó el sacrificio de los soldados del Reino Unido durante más de dos décadas de presencia militar en el país asiático.


Keir Starmer, figura clave del Gobierno británico que también respondió a los comentarios de Trump sobre las tropas aliadas.

Starmer habló ante la prensa y a través de su oficina oficial, sin recurrir a redes sociales, y remarcó que los comentarios del presidente estadounidense no solo resultaban ofensivos, sino que ignoraban el costo humano de la guerra. Su reacción dejó en claro que el malestar no era solo familiar o simbólico, sino también institucional, y ayudó a explicar por qué Carlos III optó por una intervención silenciosa para evitar que la tensión afectara la relación entre el Reino Unido y los Estados Unidos.

Una distancia que se profundiza

El episodio suma un nuevo capítulo a una relación ya desgastada. Desde el alejamiento de Harry y Meghan Markle, Carlos III ha mostrado una postura firme: ejercer su rol institucional por encima de cualquier vínculo personal. Para Harry, en cambio, la falta de respaldo explícito refuerza la sensación de distancia con su padre y con la institución que dejó atrás.

Más que un enfrentamiento directo, lo ocurrido refleja dos caminos irreconciliables. Uno, el del monarca que prioriza la estabilidad del Reino Unido en un escenario global complejo. El otro, el de un ex príncipe que eligió expresarse sin filtros, aun cuando eso profundiza la grieta familiar.