La muerte de Yohana Pamela Escudero, ocurrida el lunes 19 de enero en su vivienda del barrio 100 Viviendas de la ciudad de San Luis, abrió una investigación judicial atravesada por fuertes dudas sobre lo ocurrido. Aunque en un primer momento se evaluó la posibilidad de un suicidio, la causa avanzó hacia un abanico más amplio de hipótesis que incluyen la instigación al suicidio y el femicidio.
El cuerpo de la mujer, de 36 años, fue encontrado en el baño de la casa por sus propios hijos, una niña de 5 años y un adolescente de 14, quienes alertaron a una tía que vive a pocos metros. Desde entonces, la familia sostiene que la versión de un suicidio no se corresponde con el contexto previo ni con los antecedentes de violencia que rodeaban a la víctima.
Según relataron sus familiares, Yohana atravesaba una relación conflictiva y marcada por amenazas. En distintas oportunidades había intentado separarse de su pareja y había dejado constancia de esa situación ante la Policía. En una de esas exposiciones, explicó que se había retirado del hogar junto a sus hijos luego de un episodio en el que el hombre se autolesionó y la intimidó. En otro momento, denunció que había sido amenazada con que él prendería fuego la casa con ella y los chicos adentro.

Hace unos cinco meses, Yohana se refugió en la vivienda de su madre tras abandonar la casa familiar de manera repentina. Con el paso del tiempo, el hombre retomó el contacto, prometió cambiar y logró que ella regresara. De acuerdo al entorno de la víctima, en los días previos a su muerte la separación ya estaba definida y él tenía previsto irse del domicilio.
El lunes en que fue hallada sin vida, el hombre habría modificado su rutina laboral. En lugar de cumplir el turno nocturno habitual, ingresó a trabajar por la tarde. Antes de irse, les habría pedido a los chicos que no molestaran a su madre porque estaba descansando. Horas después, cuando el lugar ya estaba rodeado de patrulleros, ambulancias y vecinos, regresó a la vivienda. Según el relato familiar, se mostró distante, dijo que no tenía nada que ver con lo sucedido y se dirigió directamente a un móvil policial, sin interesarse por el estado de los niños.
La investigación judicial quedó a cargo de la fiscalía, que trabaja sobre tres posibles escenarios. El abogado de la familia, Daniel Cuesta, advirtió que existen inconsistencias relevantes en la escena y señaló que, a su entender, la hipótesis de femicidio es la que reúne mayor peso, aunque aclaró que el resultado de la autopsia será clave para avanzar.
Entre los puntos bajo análisis se encuentra la mecánica del presunto ahorcamiento. La defensa de la familia cuestionó la viabilidad técnica de que la muerte haya sido autoinfligida, en función del tipo de cable utilizado, la altura del lugar y la posición en la que fue encontrado el cuerpo. Esos aspectos serán evaluados en detalle con los testimonios y las pericias.
En paralelo, la fiscalía ordenó el secuestro de cámaras de seguridad de una vivienda cercana y del sistema de monitoreo urbano para reconstruir los movimientos del principal sospechoso antes y después del horario estimado de la muerte. Además, se dispuso la realización de un anticipo jurisdiccional para que los hijos de la víctima presten declaración en Cámara Gesell.
Mientras la causa continúa caratulada como “averiguación de causales de muerte” y sin personas imputadas, los niños quedaron al cuidado de su abuela materna. La expectativa de la familia está puesta ahora en el informe forense, que será determinante para confirmar o descartar las sospechas que rodean la muerte de Yohana.