En el programa 7020 Hoy, conducido por Chiche Gelblung y Mercedes Cordero, con producción de Red Cube para Canal 9, la temporada de verano 2026 fue analizada desde una clave económica que buscó ir más allá de los comunicados oficiales y poner el foco en la economía real.
El disparador fue una definición directa del economista Gustavo Lazzari, que marcó el tono del debate: “El dato oficial dice que está todo bien. El problema es que eso no se ve en la calle”.
Lazzari se definió como “liberal clásico, no libertario”, respaldó el rumbo general del Gobierno nacional, pero advirtió sobre los riesgos de confundir indicadores con realidad económica.
“El indicador refleja la realidad, pero no es la realidad. Si el PBI sube y no ves camiones, consumo ni movimiento, algo no cierra”.
Desde esa perspectiva, cuestionó la idea de una temporada exitosa basada únicamente en niveles de ocupación. “El año pasado ya fue malo y este año, aun con más gente, el consumo sigue sin aparecer”, sostuvo, poniendo el foco en salarios ajustados, tarifas más altas y menor capacidad de gasto.
El análisis bajó al territorio con el testimonio en vivo de Martín Musciatti, columnista del programa, desde Villa Gesell, uno de los principales destinos de la Costa Atlántica. Allí, el cuadro fue claro: presencia turística sostenida, pero consumo fragmentado.
Según los datos relevados por la Cámara de Empresarios Gastronómicos y Hoteleros de Villa Gesell, el promedio de ocupación rondó el 80%, con picos superiores en determinados segmentos y zonas. Desde el Municipio, estos números fueron leídos como una señal positiva en términos de flujo turístico y actividad general.
Sin embargo, el relevamiento sectorial advierte que esa ocupación fue “alta pero engañosa”: no se tradujo en un derrame económico proporcional. La gastronomía aparece como el punto más crítico:
Musciatti lo sintetizó con una frase que se repite entre comerciantes: “Turísticamente fue aceptable, comercialmente fue mala”.

Otro de los ejes centrales fue la concentración extrema del consumo. Tanto los datos de la Cámara como el relevamiento en calle coinciden: viernes, sábados y domingos concentran casi toda la actividad. El resto de la semana, la ciudad funciona con niveles muy bajos de consumo, mientras los costos fijos siguen activos.
El ticket promedio -entre 20.000 y 30.000 pesos- muestra que el problema no es cuánto gasta el turista, sino cuántas veces consume durante su estadía. A eso se suma un cambio de hábitos: menos salidas, estadías más cortas y un turismo más austero.
Chiche Gelblung ordenó el debate con una pregunta clave que atravesó toda la mesa: “¿De qué sirve decir que la temporada fue buena si el comerciante no llega a cubrir costos?”
Desde ese lugar, el conductor puso en tensión el relato optimista con el malestar que aparece cuando se habla con quienes viven de la temporada. La discusión no fue ideológica, sino económica: ocupación sin consumo, gente sin plata, actividad sin rentabilidad.
Si bien Villa Gesell funcionó como caso testigo, el análisis fue más amplio. Lazzari remarcó que lo que ocurre en la Costa Atlántica replica un fenómeno nacional: salarios retrasados, aumento de gastos fijos y una economía que todavía no logra recomponer el consumo interno.
“La sociedad le dio al Gobierno un mandato de cambio profundo. El camino es duro y en el medio hay sectores que la pasan muy mal”, concluyó.
La temporada 2026 deja así una postal que resume el debate: hay turistas, pero no hay derrame; hay ocupación, pero no hay caja. Entre los datos oficiales y la economía real, el desafío sigue siendo el mismo: transformar presencia en consumo y movimiento en desarrollo económico sostenible.