El aluvión de importaciones, principalmente chinas, que viene registrándose desde la apertura indiscriminada llevada adelante por el gobierno de Javier Milei, continúa trayendo consecuencias.
A la destrucción del aparato productivo nacional, y el enfrentamiento reciente del propio presidente con el magnate Paolo Rocca, dueño del grupo Techint, se le suma un nuevo capítulo.
Es que la guerra silenciosa entre el gigante Mercado Libre y las empresas chinas, más específicamente Temu, tuvo novedades en la justicia.
En agosto del año pasado, Mercado Libre había presentado ante la Secretaría de Comercio una denuncia contra Temu por presunta competencia desleal y publicidad engañosa.
La Dirección Nacional de Políticas para el Desarrollo del Mercado Interno resolvió a favor de Mercado Libre y ordenó a Temu suspender toda publicidad engañosa.
Sin embargo, la gigante china cuestionó la tramitación ante la Justicia, denunciando “vicios y arbitrariedades” y falta de acceso al expediente. Es decir, Temu pidió ante los Tribunales suspender la investigación iniciada por el Ministerio de Economía.
Pero la novedad es que ni la Cámara Civil y Comercial ni la Cámara en lo Contencioso Administrativo aceptaron intervenir, por lo cual se derivó el caso a la Corte Suprema.
De este modo, la definición dependerá del máximo tribunal, que no tiene plazos para resolver, dejando el expediente en estado de espera.
Mientras tanto, seguirá vigente la resolución de la Dirección Nacional de Políticas para el Desarrollo del Mercado Interno que favorece a Mercado Libre.
La denuncia presentada en agosto ante la Secretaría de Comercio por parte del “unicornio” argentino consta de tres partes: publicidad engañosa “sistemática”, condiciones “ocultas o tardías” y la gamificación engañosa vinculada a la compra de los productos.
El planteo es que Temu comunica descuentos extremos (80%, 90%, 100% o gratis) que generan una expectativa falsa en el consumidor. Pero advierten que no serían ofertas reales ya que el usuario debe cumplir condiciones adicionales que no se informan desde el principio.
En ese mismo sentido, existen “condiciones ocultas” porque las promociones están atadas a montos mínimos de compra o adquisiciones de productos adicionales.
Por último, la “gamificación engañosa”, apunta contra la rueda que se gira para obtener descuentos adicionales, por ejemplo, y otros juegos, sorteos y dinámicas lúdicas que “prometen premios o regalos” pero que también suman requisitos para que se concreten.
A ello, se sumaron, en noviembre, declaraciones del nuevo CEO de la compañía, Juan Martín de la Serna.
El presidente de la empresa de comercio electrónico fundada por Marcos Galperín había expresado públicamente que el crecimiento sin control de estas plataformas “desequilibra el campo de juego”.
Por eso, dirigió el pedido al gobierno: “es clave tener un marco regulatorio que genere igualdad de condiciones".
A su vez, enfatizó que la irrupción de estas empresas “corre el riesgo de socavar el tejido productivo local y de poner en peligro los empleos en la región”.
“Cuando abrís el mercado indiscriminadamente y una empresa asiática te envía productos por barco, en realidad estás dando trabajo a empresas chinas, no argentinas”, señaló.
El foco se centró en la hoy discutida reforma laboral: con regulaciones como las actuales, “no se generan puestos de trabajo locales”.
No obstante, la afinidad de Galperín con el gobierno, lo obligó a salir a hacer aclaraciones.
Días después, el ex CEO de MELI disipó la polémica y aseveró: “no estoy preocupado. Vamos a competir con ellos de la misma manera que competimos con ellos, hasta ahora en forma muy exitosa, en muchos otros países del continente”.
Yo no estoy preocupado. Vamos a competir con ellos de la misma manera que competimos con ellos, hasta ahora en forma muy exitosa, en muchos otros países del continente.
— Marcos Galperin (@marcos_galperin) November 8, 2025