Kristen Stewart se ha posicionado como una de las voces más críticas ante el panorama actual en Estados Unidos. La actriz y directora, quien reside actualmente entre Los Ángeles y Nueva York junto a su esposa, la guionista Dylan Meyer, ha manifestado su intención de abandonar Estados Unidos. En una reciente entrevista con The Times of London, al ser consultada sobre su permanencia en el país, su respuesta fue contundente: “Probablemente no”.
Kristen Stewart fue tajante al explicar sus motivos, asegurando: “No puedo trabajar libremente allí”. Sin embargo, la protagonista de Crepúsculo no planea retirarse del ojo público, sino cambiar su estrategia de impacto cultural. Según sus propias palabras, prefiere producir sus proyectos en el extranjero para luego exportarlos con una intención provocadora: “Me gustaría hacer películas en Europa y luego metérselas por la garganta al pueblo estadounidense”.

La actriz comentó que “la realidad se está rompiendo por completo bajo Trump”, sugiriendo que la industria y la ciudadanía deberían adoptar una postura más activa y combativa. La artista invitó a que sus detractores y aliados “tomen una página de su libro y creen la realidad en la que queremos vivir”.
Esta postura no es nueva, ya que la relación entre Stewart y el mandatario ha sido tensa durante más de una década, incluso antes de que él llegara a la Casa Blanca. En 2012, Donald Trump utilizó sus redes sociales para opinar públicamente sobre la vida privada de la actriz, aconsejando a Robert Pattinson que no retomara su relación con ella tras su ruptura.
Recientemente, Stewart también calificó de “terroríficos” los posibles aranceles a las películas rodadas fuera de EE. UU., señalando que su debut como directora, The Chronology of Water, tuvo que filmarse en Letonia porque hacerlo en territorio estadounidense habría sido una tarea “imposible”.