El Hay Festival Cartagena abrió su vigésimo primera edición en un escenario internacional marcado por conflictos simultáneos y narrativas en disputa. Lejos de limitarse a la literatura como ejercicio estético, el encuentro se presenta este año como un espacio donde la cultura funciona como plataforma de discusión política en un momento de alta fragmentación global. La ciudad amurallada vuelve a convertirse así en un punto de cruce entre pensamiento, poder y coyuntura internacional.
Durante los primeros días del festival, la programación dejó claro que la geopolítica no es un tema lateral sino un eje estructural. Gaza, Venezuela y Sudán aparecen como referencias constantes, no solo por la gravedad de sus crisis, sino porque condensan debates más amplios sobre intervención, soberanía y legitimidad democrática. En ese marco, el Hay se posiciona como un foro donde las preguntas importan más que las respuestas cerradas.
La presencia de figuras con peso político y simbólico refuerza esta orientación. Conversaciones centradas en Venezuela, en particular, evidencian cómo el festival se convierte en un escenario donde se disputan sentidos sobre transición, liderazgo y futuro regional. No se trata únicamente de escuchar voces disidentes, sino de entender cómo esas voces son leídas, amplificadas o cuestionadas en el espacio público internacional.
Al mismo tiempo, autores y periodistas especializados en conflictos globales introducen una reflexión más amplia sobre el rol de Occidente en la construcción de relatos. El debate sobre Gaza, por ejemplo, trasciende el conflicto armado para interpelar directamente los marcos morales y políticos desde los cuales se interpreta la violencia contemporánea. En ese cruce, la literatura y el periodismo operan como herramientas críticas, no como refugios neutrales.
Diego Luna inauguró el #HayCartagena26 en conversación con @amompotes, donde reflexionaron sobre el arte como un espacio de cuestionamiento y memoria.
— Hay Festival Esp (@hayfestival_esp) January 29, 2026
“La mejor historia es la personal”, dijo Luna, recordándonos que el arte también es una forma de mirarnos y entendernos desde la… pic.twitter.com/CTURgeoqBu
El festival también funciona como una vitrina para repensar el papel del periodismo en contextos de polarización extrema. Las actividades vinculadas a los cincuenta años de EL PAÍS subrayan una idea central: hoy el periodismo ya no es solo un mediador, sino un actor que influye en la disputa por la verdad y la credibilidad. Esa condición atraviesa muchas de las conversaciones del Hay, incluso aquellas que no se presentan explícitamente como políticas.
La ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, @MariaCorinaYA participará de forma digital en #HayCartagena26. Una conversación clave para entender este momento histórico.
— Hay Festival Esp (@hayfestival_esp) November 23, 2025
La programación en: https://t.co/tfLq1W4ynD pic.twitter.com/K9ZDFuSTZN
En conjunto, el Hay Festival Cartagena confirma una tendencia: la cultura se ha convertido en un espacio estratégico de poder blando, donde se negocian interpretaciones del mundo en tiempo real. En un contexto de crisis múltiples, el valor del encuentro no reside en ofrecer consensos, sino en sostener el conflicto argumental como forma de comprensión. Cartagena, una vez más, funciona como laboratorio de esa tensión.