01/02/2026 - Edición Nº1090

Sociedad


Informe de Argentinos por la Educación

Por la baja natalidad, la matrícula escolar caerá un 27% para 2030

30/01/2026 | Un informe advierte que Argentina tendrá 1,2 millones de alumnos menos en primaria debido a la transición demográfica. El fenómeno abre un debate urgente sobre el destino de los recursos y la calidad educativa.



Argentina se encamina hacia una transformación histórica en sus escuelas, impulsada no por reformas pedagógicas, sino por una realidad demográfica ineludible: la caída de la natalidad. Según el informe "Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado" de la organización Argentinos por la Educación, se proyecta que para el año 2030 la matrícula del nivel primario sufrirá una contracción del 27%. Esta cifra se traduce en 1,2 millones de estudiantes menos en las aulas en comparación con los registros de 2023, un escenario que obligará al sistema educativo a reconfigurar su infraestructura, sus cargos docentes y su presupuesto.

El impacto de este fenómeno no será uniforme en todo el país, evidenciando brechas regionales significativas. La provincia de Buenos Aires lidera la caída en términos absolutos con más de medio millón de alumnos menos, mientras que jurisdicciones como Tierra del Fuego y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registrarán las mayores contracciones relativas, superando el 34%. En contraste, provincias como Santiago del Estero y Misiones experimentarán descensos más moderados. Esta reducción masiva de la demanda estudiantil plantea un interrogante central: ¿qué sucederá con los docentes y las secciones que queden vacantes? Si se mantienen los cargos actuales, la relación de alumnos por maestro podría pasar de los 16 actuales a apenas 12 para el final de la década.

Más allá de las cifras, la verdadera discusión se centra en la "ventana de oportunidad" que esta crisis demográfica ofrece. Con aulas que tienden a ser cada vez más pequeñas —se estima que las secciones de menos de 15 alumnos pasarán de representar el 4% al 22% del total—, el sistema tiene la posibilidad de reinvertir el equivalente al 15% del presupuesto educativo actual en mejoras de calidad. El desafío, según los expertos, consiste en evitar que la inercia institucional desperdicie estos recursos y, en su lugar, se utilicen para fortalecer tutorías, extender la jornada escolar y mejorar la infraestructura, transformando la cantidad en una excelencia personalizada que hoy parece lejana.

Qué dicen los expertos

El informe recoge perspectivas clave que ayudan a dimensionar el impacto de este cambio estructural:  En este sentido, Martín De Simone (Banco Mundial) destaca que "estamos ante una oportunidad única para mejorar niveles de aprendizaje sin aumentar el gasto total". Pero al mismo tiempo, advierte que "el riesgo es que la inercia institucional haga que esta ventana se cierre sin beneficios reales".

Cecilia Adrogué (CONICET/UdeSA), `por su parte, pone el foco en la diferencia de gestión. Señala que "las escuelas privadas enfrentarán un desafío majúsculo para solventar estructuras grandes con menos alumnos, ya que sus recursos dependen directamente de la matrícula". 

La economista Leyre Sáenz Guillén aporta una mirada crítica al advertir que "menos no siempre es mejor. Aulas demasiado pequeñas podrían perjudicar el aprendizaje entre pares y que la discusión no debe simplificarse solo al tamaño de la clase".

Por último, Facundo Albornoz (U. de Nottingham) resalta la necesidad de alinear a las familias y a los equipos docentes en este proceso de cambio, enfatizando que "la reorganización debe ser planificada para aprovechar el incremento de recursos por estudiante"..