La reforma laboral que el Gobierno nacional planea discutir en el Senado el próximo 11 de febrero entró en una zona de turbulencias fiscales. En una reunión clave en la Casa de Salta, los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) le marcaron la cancha al ministro del Interior, Diego Santilli: no habrá votos sin un resarcimiento por la caída de recursos.

El foco del conflicto es la reducción del Impuesto a las Ganancias incluida en el proyecto oficial, una medida que -según cálculos técnicos- le quitaría a las provincias unos $1,7 billones anuales. Ante este escenario, el tucumano Jaldo fue categórico al advertir que sus distritos ya no tienen margen financiero debido a la baja del consumo y la recaudación del IVA.

Para evitar que la ley naufrague, el ministro de Economía, Luis Caputo, comenzó a tantear una alternativa que hasta hace horas parecía descartada: coparticipar el Impuesto al Cheque. Esta maniobra busca que el oficialismo logre el respaldo de los senadores aliados sin que el presidente Javier Milei tenga que retroceder en el capítulo fiscal de la reforma.
La presión de los gobernadores por no desfinanciar sus provincias forzó una jugada imprevista en el despacho de Luis Caputo, quien ahora evalúa ceder un porcentaje de este tributo que hoy la Nación captura en su totalidad. Según proyecciones del diputado Guillermo Michel, se necesitaría coparticipar al menos un 20% del impuesto para cubrir el bache que deja la reforma.
Mientras se cocina este "plan B", en la Mesa Política de la Casa Rosada el clima es de máxima tensión. Del encuentro participaron Karina Milei, Santiago Caputo, Luis Caputo y Manuel Adorni, quienes ratificaron que cualquier auxilio a las provincias no será automático. "Dependerá de cómo voten", deslizó un estrecho colaborador presidencial, dejando en claro que la ayuda financiera será el premio por la disciplina legislativa en febrero.
Por su parte, el salteño Sáenz insistió en que la modernización laboral es necesaria, pero que la "mesa tiene cuatro patas" y una de ellas son las provincias. Con el Senado en una paridad absoluta, los votos de los senadores que responden a Jalil y Jaldo se volvieron el activo más caro de la negociación veraniega.
TM