El regreso al universo de El teléfono negro, ese cuento de Joe Hill adaptado por Scott Derrickson generó un torbellino de emociones para su elenco, especialmente para Madeleine McGraw. En una charla exclusiva con NewsDigitales durante la alfombra roja de los premios Astra, la actriz de 17 años confesó que el camino hacia el estreno de El teléfono negro 2 estuvo cargado de incertidumbre: "Las secuelas dan mucho miedo, así que había muchos nervios".
La actriz aseguró que se sintió “más que halagada” cuando vio la recepción que tuvo entre los fans y recordó que el apoyo del director fue clave para calmar su ansiedad antes de que la cinta se convirtiera nuevamente en un éxito global. Es que la presión era comprensible, considerando que la primera entrega tuvo un muy buen rendimiento.
Antes del estreno, Madeleine McGraw coincidió con Scott Derrickson en la avant premiere de The Gorge (película protagonizada por Anya Taylor-Joy que también dirigió Derrickson). “Le pregunté qué pensaba de la película y cómo creía que le iría, y él me dijo: 'Madeleine, nunca he estado menos nervioso por una película'", recordó la actriz. Aunque esas palabras le permitieron relajarse momentáneamente, la joven actriz no ocultó que se mantuvo "aterrada" hasta ver la respuesta del público, que finalmente posicionó al filme como el número uno en el mundo.
En esta secuela, la responsabilidad de McGraw ha crecido exponencialmente, ya que su personaje, Gwen, asume un rol central en la trama. Mientras Finn (Mason Thames) intenta rehacer su vida tras el cautiverio, ella comienza a recibir llamadas en sus sueños a través del famoso teléfono negro y a tener visiones perturbadoras sobre tres niños acechados en un campamento de invierno conocido como Alpine Lake. Este giro narrativo que puso a la actriz en el foco principal “fue probablemente el mayor desafío” para McGraw.

Para ella, no se trataba solo de cumplir con las expectativas de la audiencia, sino de honrar la confianza de los creadores que expandieron su arco dramático. "Siento que realmente potenciaron las escenas de mi personaje e hicieron que fuera un viaje súper emocional", señaló, añadiendo que este reto actoral fue la oportunidad perfecta para demostrar su madurez y crecimiento profesional en la pantalla.
Ahora, si habrá una secuela o no, ni la propia Madeleine McGraw está segura. Casi 400 millones de dólares suman las dos películas en la taquilla por lo que una tercera parte parece más que evidente. Sin embargo, entre risas, McGraw nos respondió ante la consulta de una tercera cinta: “Esa es la pregunta que todos se hacen. Es la duda que todos tienen. Supongo que nunca lo sabremos... o tal vez sí. No lo sé".