La cadena de valor porcina cerró un 2025 con buenos números productivos y un consumo interno de carne y chacinados sostenido, pero sin poder hallar una solución a un problema estructural que sufre desde hace años, como es el incremento en las importaciones.
De acuerdo a un informe elaborado por la Asociación PORMAG, la producción de carne de cerdo durante el año pasado fue de 812.272 toneladas, una mejora de 3,4% con respecto a 2024. Pero el gran semáforo rojo de la actividad fueron las importaciones, que acumularon 53.475 toneladas.
De acuerdo a la entidad, este volumen representó un incremento interanual de 136% y de acuerdo a datos de la Secretaría de Agricultura, se trata del rango más elevado al analizar el período 2016–2025. Por su parte, las exportaciones,alcanzaron 12.369 toneladas en 2025 y cayeron un 14,9% con respecto al año previo
Al analizar los números del comercio exterior, queda claro que el sector presenta una balanza comercial en rojo. Mientras las importaciones en 2025 sumaron USD 171,7 millones, los despachos apenas ingresaron divisas por USD 15,3 millones.
Este incremento en las importaciones es visible en cualquier carnicería argentina, en donde ya es una escena habitual ver cortes congelados con el sello de origen brasileño, sobre todo bondiolas. El este contexto, el consultor Juan Luis Uccelli advirtió en reiteradas ocasiones sobre esta situación, a la que no dudó de calificar como “bondilicidio”.
Cómo por un mal manejo de la situación comercial, destruimos el valor que habíamos logrado con la Bondiola en Argentina. Hicimos un verdadero Bondiolicidio... #cerdoargentino #laotracarne pic.twitter.com/XvDvZFahO2
— Juan Luis Uccelli (@juanluisuccelli) January 26, 2026
En este sentido, recordó que “un día, un Supermercado desconocido empezó a descongelar cortes importados y venderlos como frescos. Ese fue el comienzo del problema y que a la fecha la bondiola representa el 50% de lo que se importa". Además de Brasil, este corte también llega desde destinos como España y Dinamarca.
Uccelli reconoció que “fue un excelente negocio para los importadores, los cuales hacían no menos de U$D 25.000 por contenedor de ganancia bruta, pero los excesos siempre tienen consecuencias no deseadas o simplemente no pensadas, menos por personas que solo miran el momento”.