Novak Djokovic y Carlos Alcaraz volverán a verse las caras en uno de los duelos más apasionantes de los últimos tiempos. En la madrugada argentina se clasificaron hoy a la gran final del Abierto de Australia 2026 tras superar a Jannik Sinner y Alexander Zverev, respectivamente. El serbio, con 38 años, protagonizó una batalla épica de más de cuatro horas para imponerse en cinco sets y alcanzar su undécima definición en Melbourne. El español, por su parte, también necesitó cinco parciales para derrotar al alemán y lograr su primera final en el torneo, en lo que será un choque generacional que promete marcar la historia del tenis.
Djokovic derrotó al italiano en un partido maratónico de cinco sets (3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4) que se extendió por más de cuatro horas en la Rod Laver Arena.
El encuentro fue una verdadera prueba de resistencia y carácter para Nole, que había perdido tres de los últimos cuatro enfrentamientos ante Sinner. Esta vez logró revertir la tendencia con una actuación cargada de experiencia y hambre de gloria, demostrando que a pesar de su edad sigue siendo un rival indomable.
El oriundo de San Cándido comenzó mejor, imponiendo su potencia desde el fondo de la cancha y llevándose el primer y el tercer set. Sin embargo, el serbio respondió con ajustes tácticos, mayor agresividad en el saque y una defensa férrea que le permitió igualar y finalmente cerrar el partido.
Con esta victoria, Djokovic alcanzó su undécima final en Melbourne, consolidando su dominio histórico en el torneo. Además, se convirtió en el primer jugador desde Ken Rosewall en 1974 en llegar a una final de Grand Slam con 38 años o más, igualando un hito que parecía inalcanzable.
El triunfo tiene un sabor especial: Djokovic suma ya 24 títulos de Grand Slam y buscará en Australia el número 25, lo que echaría por tierra cualquier especulación sobre si es o no el mejor jugador de la historia.
Por su parte, el joven español Carlos Alcaraz también se ganó un lugar en la gran definición del Abierto oceánico. En la segunda semifinal, derrotó al alemán Alexander Zverev por 6-4, 7-6 (5), 6-7 (3), 6-7 (4) y 7-5 después de luchar durante cinco horas y 27 minutos, mostrando una vez más su capacidad para reaccionar tras un inicio inconsistente y dominar con su potencia y estado físico impecable.
“Siempre digo que tienes que creer en ti mismo, sin importar si tienes problemas o lo que haya pasado. No importa nada, tienes que seguir creyendo en ti en todo momento. Pasé por dificultades a mediados del tercer set. Físicamente fue uno de los partidos más exigentes que jugado en mi corta carrera”, señaló en la entrevista a un costado de la cancha el número uno del mundo.

Como si fuera poco, al haber enviado para casa a Zverev, el murciano también le dio una 'ayudita' a Djokovic, que pasará a ser el nuevo N° 3 del PIF ATP Rankings a partir del lunes, pase lo que pase.
Hasta aquí, todo está dicho. Carlos y Nole garantizan un espectáculo de primer nivel en Melbourne y los afortunados que tengan el ticket de la final serán testigos de un momento histórico: Si gana Alcaraz, completará el Grand Slam con los títulos ya conseguidos en Roland Garros, Wimbledon y el US Open. Y en el caso del serbio, el undécimo Major de Australia en su carrera, algo que no consiguió ningún otro jugador de tenis en la historia.
Su clasificación refuerza la expectativa de un duelo histórico: frente a él estará el máximo campeón del torneo, en un choque que simboliza el cruce entre la experiencia de una leyenda y la ambición de un talento emergente que quiere marcar una nueva era en el tenis mundial.
El partido se jugará el domingo en horario de madrugada para Argentina, con transmisión por ESPN 2 y Disney+. Un triunfo de Djokovic frente a Sinner reafirma su capacidad de reinventarse y competir al máximo nivel. Con cada golpe, el serbio demuestra que en su diccionario no existen los imposibles y que su historia en el tenis aún tiene capítulos por escribir.