Colombia cerró 2025 con una tasa de desempleo de 8,9%, el registro más bajo del siglo, en un contexto regional marcado por desaceleración económica y ajustes fiscales. El dato, divulgado por el DANE, consolidó una tendencia descendente sostenida durante todo el año y reforzó la narrativa oficial de un mercado laboral resiliente. Más allá del número, el indicador funciona como señal política y económica: el empleo resistió incluso cuando el crecimiento del PIB mostró un ritmo más moderado.
El desempeño fue particularmente visible en el último trimestre, cuando la creación de puestos de trabajo se aceleró en sectores urbanos y de servicios. En diciembre, la desocupación cayó a 8,0%, un nivel inusual para un mes históricamente afectado por la estacionalidad. Este cierre fortaleció la percepción de estabilidad laboral y amplió la base de ocupados, aunque con fuertes diferencias entre regiones y ramas productivas.
La reducción del desempleo trajo consigo un fenómeno que economistas y empresarios describen como estrechez del mercado laboral. En varias ciudades, la demanda de mano de obra comenzó a superar la oferta disponible en determinados perfiles, presionando los salarios y reduciendo los márgenes de contratación. Sectores como la industria manufacturera, la administración pública y la salud explicaron buena parte de los nuevos empleos, concentrados en áreas urbanas y con mayor formalidad relativa.
Este escenario plantea un equilibrio delicado. Por un lado, el mayor poder de negociación de los trabajadores mejora ingresos y consumo; por otro, eleva los costos empresariales en un contexto de inflación todavía sensible. Con una economía que no crece al mismo ritmo que el empleo, el riesgo es que el ajuste se traslade a precios o frene nuevas contrataciones, especialmente en pequeñas y medianas empresas.
#LoÚltimo | Desempleo en Colombia fue del 8,9% en 2025 y en diciembre fue del 8%, según el DANE.
— Noticias Caracol (@NoticiasCaracol) January 30, 2026
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El avance en desempleo contrasta con un problema estructural persistente: la informalidad, que se mantiene por encima del 55% del total de ocupados. Esta dualidad limita el impacto real de las cifras récord, ya que millones de trabajadores continúan sin acceso pleno a seguridad social ni estabilidad. La mejora del indicador, así, convive con una calidad del empleo heterogénea y con brechas territoriales profundas.
📉 El desempleo en Colombia 🇨🇴 cayó a 8,0% en dic-25 (9,1% en dic-24), mínimo para un diciembre desde 2001.
— Diego Montañez-Herrera (@DiegomontanezH) January 30, 2026
La serie desestacionalizada se mantuvo en 8,3%.
⚠️Pero la señal no es homogénea: la informalidad alcanzó 55,5% de la población ocupada en dic-2025, según @DANE_Colombia 👇 pic.twitter.com/sdKeOoLSJb
De cara a 2026, el desafío central será transformar el crecimiento del empleo en un proceso sostenible y formal. El debate sobre salarios, reformas laborales y productividad marcará la agenda económica, mientras el Gobierno y el sector privado buscan evitar que el mercado se recaliente o pierda dinamismo. El mínimo histórico de desempleo es un punto de llegada, pero también una prueba para el próximo ciclo económico.