El Gobierno de Entre Ríos se prepara para una reforma que tocará el bolsillo y el futuro de miles de empleados públicos. La gestión de Rogelio Frigerio advirtió que la Caja de Jubilaciones es una "bomba de tiempo" con un déficit mensual de 30 mil millones de pesos, una cifra que amenaza con colapsar todo el sistema provincial si no se modifican las edades de retiro para el año 2026.
Actualmente, Entre Ríos tiene condiciones de jubilación más flexibles que el resto del país, algo que el Ejecutivo busca eliminar para alinearse con los estándares nacionales. El plan oficial apunta a elevar escalonadamente los años de trabajo para estatales y docentes, quienes hoy gozan de regímenes especiales que la Casa Gris considera "atrasados" frente a la realidad global.
Los sectores que sentirán el mayor impacto son:

El titular de la Caja, Gastón Bagnat, fue tajante: en la mayoría de los países la edad mínima de retiro para mujeres no baja de los 58 años, y Entre Ríos se encuentra hoy entre los últimos puestos del ranking para los varones. Aunque el número final de la nueva ley se está definiendo en mesas técnicas, la intención es acercar estos números a los 60 y 65 años que rigen a nivel nacional.
Para calmar la tensión con gremios como Agmer, el Gobierno aseguró que el 82% móvil no se eliminará, aunque sí se revisará su cálculo. Según los datos oficiales, existen jubilados que hoy cobran un promedio de 1,5 millones de pesos, superando incluso lo que perciben los trabajadores activos, debido a un desfase en la movilidad actual.
La urgencia de la reforma también se explica por un dato estructural: Entre Ríos tiene 58 empleados públicos por cada 1.000 habitantes, una cifra que supera la media nacional de 50 y que casi duplica la realidad de provincias vecinas como Córdoba. Con una auditoría de Anses en marcha que finalizará en mayo, la provincia busca nuevos fondos nacionales para cubrir un déficit total que ya alcanza los 400 mil millones de pesos.
TM