La visita del presidente chileno José Antonio Kast a El Salvador marcó un punto de inflexión en el debate sobre seguridad en América Latina. En un contexto regional atravesado por el avance del crimen organizado, el narcotráfico y las redes transnacionales, la decisión de observar de primera mano experiencias exitosas aparece como un gesto político pragmático. El recorrido por el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) se inscribe en esa lógica: aprender, evaluar y adaptar.
El caso salvadoreño se convirtió en un referente ineludible. En pocos años, El Salvador pasó de encabezar los rankings de violencia a consolidarse como uno de los países más seguros de la región. Este cambio no fue producto del azar, sino de una política sostenida de recuperación del control territorial, fortalecimiento del Estado y ruptura de pactos implícitos con estructuras criminales. El CECOT funciona como uno de los pilares visibles de esa estrategia.
Para el gobierno chileno, la seguridad dejó de ser un tema sectorial para convertirse en una condición básica del desarrollo económico y social. La reducción de la violencia es clave para atraer inversión, proteger a los ciudadanos y restablecer la confianza en las instituciones. En ese marco, la visita a El Salvador no implica una copia mecánica del modelo, sino el estudio de herramientas que demostraron resultados concretos frente a problemas que hoy también afectan a Chile.
El diálogo con el presidente Nayib Bukele refuerza una visión compartida: sin control del crimen organizado no hay derechos que puedan ejercerse plenamente. Esta mirada prioriza a las víctimas, a los barrios tomados por bandas y a los trabajadores que ven limitada su libertad cotidiana por la inseguridad. La experiencia salvadoreña muestra que el Estado puede recuperar autoridad cuando existe decisión política clara.
El Salvador era uno de los países más peligrosos de América Latina y hoy es el más seguro. Las medidas no se copian: se estudian y se adaptan a la realidad nacional.
— José Antonio Kast Rist 🖐️🇨🇱 (@joseantoniokast) January 30, 2026
Pero los ejemplos exitosos, se siguen.
Hoy visitamos el CECOT, una de las claves contra el crimen organizado. pic.twitter.com/lou63gsfMy
La gira de Kast también envía una señal a la región. Frente a discursos que relativizan la violencia o la explican exclusivamente en clave estructural, Chile se posiciona del lado de las respuestas firmes, legales y coordinadas. La cooperación en inteligencia, control penitenciario y persecución del delito se vuelve indispensable en un escenario donde las organizaciones criminales operan sin fronteras.
Las críticas al modelo salvadoreño, centradas en preocupaciones por derechos humanos, forman parte del debate legítimo. Sin embargo, los resultados en materia de reducción de homicidios y control territorial son un dato insoslayable. La experiencia demuestra que es posible revertir situaciones extremas cuando el Estado asume su rol sin ambigüedades.
Junto a la Ministra de Seguridad designada, Trinidad Steinert, partiendo rumbo al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador. Chile necesita importar buenas ideas y propuestas para combatir con fuerza al crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo. pic.twitter.com/8SKEdYEzE4
— José Antonio Kast Rist 🖐️🇨🇱 (@joseantoniokast) January 30, 2026
De cara al futuro, la visita al CECOT refuerza una agenda de seguridad que promete ocupar un lugar central en la política chilena. Para Kast, el mensaje es claro: combatir el crimen con decisión no es una opción ideológica, sino una responsabilidad del Estado. El aprendizaje regional, adaptado al marco institucional chileno, aparece como una herramienta clave para enfrentar uno de los desafíos más urgentes del país.
#URGENTE 🚨 Presidente electo José Antonio Kast se reúne con el presidente del Salvador Nayib Bukele en su despacho en Casa Presidencial pic.twitter.com/afHTcEg2HU
— EL NEOLIBERAL (@neoliberalchile) January 30, 2026