El 31 de enero de 1865, en pleno desenlace de la Guerra Civil, el Congreso de los Estados Unidos dio un paso decisivo al aprobar la Decimotercera Enmienda a la Constitución, el instrumento jurídico que abolió la esclavitud en todo el territorio nacional. La votación en la Cámara de Representantes selló un proceso político largo y conflictivo, atravesado por la guerra, la fractura territorial y una profunda disputa moral sobre el modelo de país.
Hasta ese momento, la esclavitud había sido un pilar económico y social, especialmente en los estados del sur. Aunque la Proclamación de Emancipación firmada por Abraham Lincoln en 1863 había declarado libres a los esclavos en los territorios rebeldes, su alcance era limitado y dependía del resultado militar. La abolición definitiva requería un cambio constitucional que blindara la libertad frente a eventuales retrocesos legales.
La aprobación de la enmienda no fue automática. El Senado había dado su visto bueno en abril de 1864, pero la Cámara de Representantes rechazó inicialmente el texto por no alcanzar la mayoría calificada necesaria. Durante meses, la Casa Blanca y los líderes republicanos desplegaron una intensa estrategia política para sumar apoyos, en un clima marcado por el desgaste de la guerra y la cercanía del final del conflicto.
El 31 de enero de 1865, la Cámara finalmente aprobó la enmienda con una ajustada mayoría de dos tercios. La escena fue registrada como un momento de celebración inusual en el Congreso: aplausos, discursos improvisados y la sensación compartida de estar presenciando un giro histórico. Con esa votación, el texto quedó listo para ser enviado a los estados para su ratificación.
En las plantaciones de esclavos de Estados Unidos, para combatir la alta tasa de muerte entre los esclavos negros, los dueños de las plantaciones obligaban a las mujeres negras esclavas a tener hijos desde los 13 años.
— Daniel Mayakovski (@DaniMayakovski) January 29, 2026
A los 20 años, los esclavistas blancos esperaban que las… pic.twitter.com/f9VWsVfpd7
La Decimotercera Enmienda estableció que "ni la esclavitud ni la servidumbre involuntaria existirán en los Estados Unidos", salvo como castigo por un delito tras una condena judicial. Esa cláusula, que en su momento pasó casi desapercibida, tendría consecuencias duraderas en el sistema penal y en las formas posteriores de control laboral, especialmente en el sur del país.
La ratificación por parte de los estados se completó el 6 de diciembre de 1865, cuando se alcanzó el umbral constitucional requerido. Para entonces, la guerra había terminado y Abraham Lincoln había sido asesinado, dejando a la enmienda como parte central de su legado político. La abolición legal de la esclavitud no significó el fin inmediato de la discriminación ni de las desigualdades estructurales, pero redefinió el marco jurídico del país.

La aprobación de la Decimotercera Enmienda inauguró el ciclo de las llamadas Enmiendas de Reconstrucción, que buscaron redefinir la ciudadanía y los derechos civiles en la posguerra. Su importancia histórica reside tanto en lo que logró como en los debates que abrió: sobre libertad, igualdad y el rol del Estado en garantizarlas.
A 160 años de aquella votación, el 31 de enero de 1865 sigue siendo recordado como el día en que el Congreso estadounidense convirtió en ley constitucional una transformación que la guerra había vuelto inevitable, pero que la política aún debía decidir.