El 2 de febrero de 1926 nació Valéry Giscard d’Estaing, una de las figuras más influyentes de la política francesa y europea de la segunda mitad del siglo XX. Presidente de Francia entre 1974 y 1981, Giscard encarnó una generación de líderes que entendió que la estabilidad del continente dependía de la modernización interna de los Estados y de una integración europea más profunda y funcional.
Formado en la élite administrativa francesa, Giscard llegó al poder en un contexto marcado por crisis económicas, cambios sociales y el desgaste de los modelos políticos tradicionales. Su presidencia buscó combinar liberalización económica, reformas sociales y una proyección internacional acorde al peso histórico de Francia.
Durante su mandato, Francia experimentó transformaciones estructurales significativas. Se aprobaron reformas que ampliaron derechos civiles, como la legalización del aborto y la reducción de la mayoría de edad, al tiempo que se impulsaron políticas de desarrollo tecnológico y energético. La apuesta por la energía nuclear y el fortalecimiento de la infraestructura ferroviaria reflejaron una visión de largo plazo orientada a la autonomía estratégica.
Estas decisiones consolidaron una imagen de liderazgo tecnocrático, menos ideológico y más pragmático, que buscaba adaptar a Francia a un mundo crecientemente interdependiente.

El legado más duradero de Giscard d’Estaing se encuentra en el plano europeo. Junto al canciller alemán Helmut Schmidt, promovió la creación del Consejo Europeo, dotando a la Comunidad Europea de un espacio político de coordinación entre jefes de Estado y de Gobierno. Este paso fue clave para transformar la integración económica en un proyecto político.
Asimismo, impulsó el Sistema Monetario Europeo, antecedente directo de la unión monetaria y del euro. La estabilización de las monedas y la convergencia económica se convirtieron así en pilares del proyecto europeo contemporáneo. Años más tarde, su presidencia de la Convención sobre el Futuro de Europa reforzó su papel como referente intelectual de la integración continental.
L'ancien président 🇫🇷, Valéry Giscard d'Estaing, est décédé. Les orientations de cet immense visionnaire européen 🇪🇺 et ami indéfectible de la Grèce 🇬🇷 guident encore nos pas. pic.twitter.com/TIuIOIk8np
— La France en Grèce 🇨🇵🇪🇺 (@FranceenGrece) December 3, 2020
A décadas de su paso por el poder, las instituciones que ayudó a construir continúan estructurando la vida política europea. En un contexto de tensiones internas, crisis de legitimidad y debates sobre soberanía, la figura de Giscard d’Estaing vuelve a ser citada como ejemplo de una visión que apostó por la cooperación como respuesta estratégica a la fragmentación.
La efeméride de su nacimiento invita a revisar no solo su trayectoria personal, sino el momento histórico en el que Europa eligió integrarse para preservar su relevancia global. En esa decisión, Valéry Giscard d’Estaing ocupó un lugar central.