El paso del tiempo no alivió el dolor ni despejó las preguntas. Al cumplirse un año del asesinato de Josué Salvatierra y Paloma Gallardo, la hermana del adolescente volvió a alzar la voz para reclamar avances concretos en la investigación y reiteró el pedido de justicia por el doble crimen ocurrido en Florencio Varela.
Julieta Salvatierra expresó que la fecha reabre una herida que sigue intacta. Dijo que el sufrimiento se intensifica con la sensación de impunidad y con la certeza de que los responsables continúan en libertad, mientras su familia solo puede recordar a Josué en el cementerio. Por ese motivo, explicó que no realizarán homenajes ni actos conmemorativos, ya que se trata de días especialmente dolorosos para todos.
La joven reafirmó la convicción familiar de que los homicidios no fueron hechos al azar. Según sostuvo, se trató de un ataque planificado que requirió tiempo y conocimiento del lugar donde luego aparecieron los cuerpos. En ese sentido, aseguró que su familia nunca modificó esa hipótesis desde el inicio de la causa.
También cuestionó la escena donde fueron hallados los adolescentes, un terreno baldío cercano a las vías del tren. Afirmó que, a su entender, Josué y Paloma no estuvieron allí desde el primer momento, sino que fueron llevados y abandonados días después. En esa línea, detalló que existen accesos poco visibles al predio, que permiten entrar y salir sin quedar registrados por cámaras de seguridad, algo que —remarcó— solo podría conocer alguien familiarizado con la zona.
Las autopsias confirmaron que ambos murieron como consecuencia de severos traumatismos de cráneo. En el caso de Paloma, la causa fue una lesión cerebral producto de una fractura, mientras que Josué falleció por una hemorragia cerebral, también asociada a un traumatismo encéfalo craneal grave.
El doble crimen ocurrió el 30 de enero de 2025, cuando los adolescentes salieron con destino a un gimnasio en la localidad de Bosques. Desde ese momento, sus teléfonos dejaron de emitir señal y sus familias denunciaron la desaparición. Días después, ambos fueron encontrados sin vida.
La causa está caratulada como homicidio criminis causa, una figura penal que prevé la pena de prisión perpetua y que implica que los asesinatos habrían sido cometidos para ocultar otro delito. Mientras la investigación continúa, los familiares insisten en un reclamo que, un año después, sigue sin respuesta: que se conozca toda la verdad.