En lo que va de la temporada 2025/2026, Argentina presenta un escenario epidemiológico inesperado. Aunque el mosquito transmisor circula con fuerza en varias regiones, el salto explosivo de contagios que se temía aún no se ha producido en el país.

Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, solo se han confirmado 16 casos en toda la temporada, la mayoría con antecedentes de viaje. Esto sitúa a la Argentina en un contexto de "bajo riesgo de transmisión", a contramano de los pronósticos más pesimistas.
Sin embargo, la presencia del vector es real y preocupante en puntos específicos. En Córdoba capital, los monitoreos detectaron larvas en 12 de cada 100 viviendas, una cifra que la OMS califica como un contexto propicio para la transmisión de virus.

Especialistas del Ministerio de Salud bonaerense explican que el dengue tiene un comportamiento cíclico. No todos los años se combinan las variables de clima, nuevas variantes del virus e inmunidad poblacional necesarias para generar un brote masivo.
A este fenómeno natural se suma la intervención activa del Estado. Esta semana comenzó la distribución de vacunas en zonas de mayor riesgo, complementada con campañas de descacharrado y vigilancia intensiva en los municipios más vulnerables.

La situación en Brasil suele ser el principal indicador de lo que podría ocurrir en Argentina, dada la conectividad fronteriza. Si bien el país vecino enfrenta una cifra histórica de 3.7 millones de casos, esto representa un 63% menos que el año anterior.
Aunque Brasil es un país endémico con detección permanente, actualmente se encuentra por debajo de sus cifras habituales. Esta merma en la región, sumada a la falta de consolidación de casos locales, frenó la expansión del virus en territorio argentino. Pese al alivio temporal, las autoridades advierten que "la temporada sigue abierta". Mientras el mosquito esté presente, el riesgo persiste, por lo que el uso de repelente y la eliminación de criaderos domésticos siguen siendo las herramientas más eficaces.