La empresa Anta Sports Products, la marca de indumentaria deportiva más grande de China, movió el escenario global del sector al comprar el 29,06% de las acciones de Puma por un total de 1.500 millones de euros (aproximadamente 1.800 millones de dólares).
Con esta transacción, el conglomerado asiático se convierte en el accionista mayoritario de la histórica firma alemana, marcando un hito en su estrategia de expansión internacional.
La operación se concretó tras un acuerdo con Groupe Artémis, el fondo de inversión del magnate francés François Pinault (propietario del grupo de lujo Kering), que se desprendió de una participación que consideraba "no estratégica" desde 2018.
Anta pagó 35 euros por acción, lo que representa una prima del 62% sobre el valor de cierre del lunes anterior al anuncio, una señal clara de la confianza que los chinos depositan en el potencial de recuperación de Puma.
La llegada de Anta no es casualidad. El grupo chino ya controla marcas de peso como Fila, Salomon y Arc'teryx (a través de Amer Sports), demostrando una capacidad probada para revitalizar etiquetas occidentales. El objetivo con Puma es ambicioso: llevarla nuevamente al podio de las tres marcas deportivas más importantes del planeta, compitiendo codo a codo con Nike y Adidas.

Wei Lin, vicepresidente global de Anta, fue contundente sobre la oportunidad de mercado: "Solo el 7% de los ingresos globales de Puma provienen de China. Tenemos amplio conocimiento sobre cómo lograr que la marca tenga más éxito en nuestro país".
La compañía alemana atraviesa un momento de reestructuración. Su capitalización bursátil rondaba los 3.200 millones de euros, con acciones en mínimos de una década y una pérdida de terreno frente a competidores emergentes como On Running. La noticia del acuerdo fue recibida con euforia en los mercados: las acciones de Puma saltaron un 17% inicialmente, estabilizándose luego con un alza del 9%.
A pesar del cambio de dueño, Puma mantendrá su independencia operativa. Arthur Hoeld, CEO de la firma alemana, celebró el ingreso del nuevo socio estratégico: "ANTA busca empoderar a PUMA para que desarrolle plenamente el potencial de su marca y su legado".

La noticia tiene eco directo en nuestro país, donde Puma posee una estructura sólida y en crecimiento. La filial local, con sede en Pilar, cuenta con una red de tiendas propias y un canal de e-commerce robusto. Pero el activo más importante es su planta de calzado en La Rioja, la más grande de la marca fuera de Asia.
Esta fábrica, que emplea a cientos de trabajadores, ha recibido inversiones millonarias en los últimos años para ampliar su capacidad, superando la producción de un millón de pares de zapatillas anuales.
Hasta el momento, el mensaje oficial es de tranquilidad: no se han anunciado cambios en la operatoria local y la llegada de Anta se presenta como una oportunidad para fortalecer la marca a nivel global, lo que podría traducirse en mayor estabilidad y proyección para las operaciones en Argentina.