10/02/2026 - Edición Nº1099

Sociedad


Estructuras cósmicas

El telescopio James Webb descifró el misterio de los puntos rojos en el universo

01/02/2026 | Un estudio publicado en la revista Nature reveló que las enigmáticas luces detectadas en el cosmos temprano no son galaxias gigantes, sino agujeros negros jóvenes en una fase de crecimiento extremo.



Desde que el telescopio espacial James Webb comenzó a operar a finales de 2021, la comunidad científica internacional quedó desconcertada por la aparición de cientos de pequeños puntos rojos extremadamente brillantes en el universo profundo. Estos objetos, que datan de una época en la que el cosmos tenía apenas unos cientos de millones de años, no encajaban en ninguna de las teorías previas de formación estelar

Durante meses, los astrónomos intentaron explicar cómo algo podía emitir semejante intensidad lumínica para luego desaparecer por completo apenas mil millones de años después de su formación, alimentando un debate central sobre el origen de las estructuras cósmicas.

La respuesta definitiva llegó gracias a una investigación liderada por la Universidad de Copenhague y publicada recientemente en la revista Nature. Los científicos determinaron que estos "puntos rojos" no son galaxias imposiblemente grandes, como se sospechó en un principio, sino agujeros negros jóvenes envueltos en densas nubes de gas.

El estudio explica que estos objetos están atravesando una fase breve pero extremadamente violenta de crecimiento, lo que genera una luminosidad desproporcionada. Esta revelación descarta la idea de galaxias masivas prematuras, cuya existencia habría obligado a reescribir por completo las leyes de la física y los modelos de evolución del Big Bang.

Según el equipo de investigadores, estos agujeros negros tienen masas que oscilan entre uno y diez millones de veces la del Sol, lo que los sitúa como versiones juveniles de los gigantes supermasivos que hoy habitan los centros de las galaxias actuales. El característico resplandor rojizo detectado por la sensibilidad infrarroja del James Webb se debe a las espesas nubes de gas ionizado que los rodean. Estas nubes cumplen una doble función: sirven como alimento para el crecimiento del agujero negro y, simultáneamente, actúan como un filtro que bloquea gran parte de la radiación visible, dejando escapar únicamente las longitudes de onda más rojas del espectro.

El estudio describe a estos objetos como "comedores desordenados", debido a que el proceso de absorción de materia es tan caótico que gran parte del gas no llega a ser devorado. En su lugar, el material es expulsado violentamente a través de chorros energéticos, lo que genera un brillo colosal que puede ser visto a través de 13.000 millones de años luz.

Este descubrimiento no solo resuelve el misterio de los puntos rojos, sino que también ofrece una ventana única para entender cómo se formaron los cimientos del universo que conocemos hoy, confirmando que el James Webb sigue siendo la herramienta más poderosa para explorar los límites del tiempo y el espacio.