En 2025, el complejo aceitero argentino con base en la zona del up river rosarino procesó -de acuerdo a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) 42,6 millones de toneladas de soja, 4,63 millones de girasol y 380.000 toneladas en el resto de las oleaginosas.
En soja, se trata del segundo registro más alto de la historia, solo por detrás de los 44,4 millones de 2016. La particularidad del año pasado fue que se obtuvo un buen nivel de procesamiento de soja, acompañado de un gran salto en la molienda de girasol. En este último caso, el volumen industrializado fue el más alto desde el año 2000 y un 68% superior a 2016.
La industrialización del resto de las oleaginosas, por su parte, marcó un volumen relativamente bajo, aunque aún 47% por encima del año pasado y 27% arriba del promedio de los últimos cinco años. Uno de los cuiltivods que sumó en este escenario fue el maní, que tuvo un buen desempeño.
Este nuevo máximo histórico en la molienda en 2025 es posible gracias al buen nivel de oferta total de las principales oleaginosas producidas en Argentina.
La industria aceitera argentina registró en 2025 un volumen récord de procesamiento de oleaginosas.https://t.co/GJjbIvlFTX pic.twitter.com/vAxXSp7I8r
— BCR Mercados (@BCRmercados) January 31, 2026
La bolsa rosarina reconoció el buen año del complejo de crushing, pero advirtió sobre un problema estructural que el sector padece desde hace años.
“Es importante remarcar que el estancamiento en la molienda de la última década se encuentra en línea con las limitaciones para seguir creciendo en la oferta total de oleaginosas de forma sostenida”, remarcaron.
Basta con repasar los nímeros del cultivo de soja en Argentina, que salvo excepciones se ubica en un promedio de 50 millones de toneladas. De acuerdo a datos oficiales, el mejor registro histórico del poroto fueron las 61,3 millones de toneladas de la campaña 2014/15, unico ciclo en donde se logró superar la barrera de las 60 millones de toneladas.
Además, señalaron que la oferta de materia prima presenta cierta estabilidad a partir del crecimiento en las importaciones temporarias de soja desde países vecinos. Hacia 2010, las compras eran casi inexistentes, pero en los últimos años oscilan entre las 4 y 10 millones de toneladas, con un promedio de 6,7 millones cada año.
“En este sentido, para poder observar nuevos saltos significativos en los niveles de molienda es clave retomar el sendero de crecimiento en la producción de oleaginosas con foco en la productividad”, afirmaron desde la BCR