Hasta octubre de 2008, Florencia Arietto era una abogada prácticamente desconocida fuera de su entorno inmediato. Recibida en la universidad pública, criada en Salto tras la mudanza de su familia desde La Plata —donde su padre había sufrido persecución por su militancia sindical—, su vida dio un giro cuando llegó a la televisión.
Fue en la Televisión Pública, durante el ciclo kirchnerista “678”, donde comenzó a construir una imagen pública como defensora de jóvenes imputados en causas penales. Allí se la vio como abogada de Brian Barrera, involucrado en el crimen del ingeniero Ricardo Barrenechea, un caso que instaló en agenda el debate por la baja de la edad de imputabilidad, tema que años después ella misma impulsaría desde la vereda opuesta. En es época defendìa las ideas de Eugenio Raúl Zaffaroni y presidía la ONG Arde la Ciudad, tomando el nombre de una famosa canción interpretada por Mancha de Rolando.
Por aquellos años su discurso se centraba en los derechos humanos, la violencia institucional y la defensa laboral. Participó en documentales sobre obreros víctimas de la dictadura y mantenía vínculos con referentes del área de Derechos Humanos. Sin embargo, su derrotero político comenzó a mostrar tempranos cambios de alineación. Pasó de criticar con dureza a dirigentes opositores a integrarse luego a espacios cercanos a ellos, un rasgo que con el tiempo se volvería constante en su trayectoria.
En 2013 tuvo un paso por el Club Atletico Independiente, de la mano del entonces presindente Javer Cantaro, que la nombró en el àrea de Seguridad. La dirigencia la convocó como abogada especializada para intervenir en el conflicto con la barra brava. La misión era ambiciosa: desarticular el poder de la facción violenta que dominaba la tribuna y que tenía como cara visible a Pablo “Bebote” Álvarez.
El contexto era complejo. Independiente arrastraba problemas institucionales, deportivos y financieros, mientras la barra acumulaba años de influencia interna. Arietto llegó con un discurso de mano dura y promesas de orden, pero su intervención quedó envuelta en controversias. Lejos de pacificar la situación, distintos sectores del club señalaron que su estrategia profundizó divisiones internas y derivó en la aparición de nuevas facciones enfrentadas entre sí. Después fue el tiempo de Hugo y Pablo Moyano, lo cuál marcó el inicio de sus declaracoines incendiarias contra el clan que controla al gremio de los camioneros.

Su desembarco en la política partidaria se dio de la mano de distintos dirigentes y espacios: asesorías legislativas, cargos en áreas de seguridad y participación ciudadana, y un crecimiento mediático sostenido como especialista en temas policiales. Paralelamente, su vida personal también tomó visibilidad cuando su pareja —empleado estatal— fue despedido y ambos acudieron a programas televisivos para denunciar la situación. Ese episodio derivó en la creación de la firma Halconar S.A., dedicada a asesoramiento en seguridad, empresa en la que Arietto figura como directiva.
La etapa macrista marcó otro punto de inflexión. De cuestionar políticas represivas pasó a respaldarlas públicamente y a integrarse al entorno de Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad. Sin embargo, incluso dentro de ese espacio mantuvo posiciones fluctuantes, con críticas puntuales a operativos y decisiones oficiales. Su relación con Bullrich alternó cercanías y rupturas, aunque con el tiempo ambas volverían a coincidir políticamente.
En paralelo, su participación en conflictos sindicales y empresariales fue creciendo. Como abogada y vocera de compañías involucradas en bloqueos o disputas laborales, Arietto consolidó un perfil combativo que la ubicó del lado de sectores empresarios enfrentados a gremios. Esa actividad, combinada con su rol como legisladora, generó cuestionamientos por eventuales incompatibilidades y conflictos de intereses, sobre todo cuando su empresa privada operaba en el mismo universo temático que su función pública.
Otro foco de polémica fue el Movimiento Empresarial Antibloqueos (MEAB), organización impulsada por su entorno que buscó constituirse como asociación civil pero cuya autorización fue rechazada por la Inspección General de Justicia. El organismo entendió que su objeto social colisionaba con derechos constitucionales como el de huelga. Aun así, el espacio continuó funcionando de hecho como articulador de empresarios y dirigentes políticos con una agenda común contra protestas laborales.
Electa senadora provincial por Juntos por el Cambio en 2023, pocos meses después anunció su pase a La Libertad Avanza, sumando un nuevo capítulo a su historial de realineamientos. Desde allí profundizó un discurso de mano dura en materia de seguridad y orden público, mientras su figura seguía orbitando programas televisivos y debates mediáticos.
La historia pública de Florencia Arietto es, en definitiva, la de una dirigente que construyó notoriedad a partir de la exposición constante, los cambios de posicionamiento y la combinación entre política, medios y negocios privados vinculados al área de seguridad.