En una tienda gourmet de la India, un pequeño grupo de personas sostiene vasos de chupito y prueba distintos tipos de agua con la concentración de quien participa en una cata de vinos. Analizan la textura, la mineralidad, la presencia de gas y hasta la salinidad. No se trata de una extravagancia aislada, sino de una escena cada vez más frecuente en las grandes ciudades del país, donde el agua dejó de ser solo un insumo básico para transformarse en un producto premium, asociado al bienestar y al estatus social.
“Todos tienen un sabor diferente. Deberías elegir un agua que te aporte algún valor nutricional”, explica Avanti Mehta, de 32 años, quien se presenta como la sommelier de agua más joven de la India, un título que hasta hace poco parecía reservado exclusivamente al mundo del vino. Su familia es propietaria de una marca local de agua mineral y Mehta recorre restaurantes y tiendas especializadas organizando degustaciones para educar al consumidor.
El fenómeno crece en un país de más de 1.400 millones de habitantes donde el acceso al agua segura sigue siendo un problema estructural. Investigaciones académicas y datos oficiales indican que cerca del 70% del agua subterránea está contaminada, mientras que el agua de grifo continúa siendo insegura en amplias zonas urbanas y rurales. Episodios recientes de intoxicación masiva reforzaron la desconfianza hacia las redes públicas de suministro.
En ese contexto, el agua embotellada se volvió una necesidad cotidiana para millones de personas. Botellas económicas están disponibles en cualquier comercio, restaurante u hotel. Sin embargo, el verdadero salto se da en el segmento de alta gama. El agua mineral premium producida en la India ronda el dólar por litro, mientras que las marcas importadas superan los tres dólares, llegando a costar hasta quince veces más que el agua embotellada básica.

Según Euromonitor, el mercado total de agua embotellada en la India mueve miles de millones de dólares al año y cece a un ritmo cercano al 24% anual, uno de los más altos del mundo. Dentro de ese universo, el segmento premium pasó de representar apenas el 1% del mercado en 2021 a cerca del 8% en los últimos años.
“La desconfianza hacia el agua municipal en algunas zonas ha incrementado la demanda de agua embotellada. Ahora la gente entiende que el agua mineral tiene más beneficios para la salud. Es cara, pero la categoría va a crecer”, señala Amulya Pandit, consultor sénior especializado en el mercado de bebidas.
Entre los consumidores de este tipo de productos aparece un perfil claro: familias urbanas de alto poder adquisitivo, con hábitos vinculados al deporte y el cuidado personal. “Te sientes diferente, con más energía durante el día”, afirma BS Batra, promotor inmobiliario con sede en Nueva Delhi. “En casa usamos solo agua mineral, incluso para el whisky o los batidos de los chicos”, agrega.
El atractivo del negocio también captó la atención de grandes empresas y figuras públicas. Conglomerados industriales ampliaron su oferta hacia aguas minerales de origen natural, mientras que celebridades lanzaron marcas propias orientadas a un consumo aspiracional. “No tengo que empujar el agua cuesta arriba. Veo un largo, largo camino para este negocio”, resumió Sunil D'Souza, director ejecutivo del grupo de consumo del conglomerado Tata, al explicar la apuesta por líneas premium.

Las tiendas gourmet confirman la tendencia. En cadenas especializadas, las ventas de agua premium se multiplicaron en pocos años, impulsadas por la curiosidad de los clientes y por la narrativa del origen natural y la pureza. Algunas incluso importaron aguas de manantiales extranjeros a precios elevados, que se agotaron en cuestión de días.
Aun así, no todos los consumidores terminan convencidos. “Para ser sincera, es algo caro. Para el uso diario es un gasto considerable”, admite Hoshini Vallabhaneni tras participar de una degustación. Su comentario refleja una tensión latente: el auge del agua premium convive con una realidad donde el acceso al agua segura sigue siendo desigual.
En ese contraste se explica parte del fenómeno. El agua premium en la India no solo se compra por sed, sino por lo que representa. Salud, confianza, distinción y pertenencia a un nuevo estilo de consumo que transforma incluso lo más elemental en un símbolo de época.