Un operativo de Gendarmería Nacional Argentina frustró un presunto plan de sabotaje que pudo haber provocado una explosión de consecuencias catastróficas en una zona clave de infraestructura energética, en los Bosques de Ezeiza. Dos motociclistas armados abrieron fuego contra un efectivo y escaparon, dejando atrás explosivos activos y dispositivos incendiarios colocados estratégicamente sobre caños de gas de alta presión.
El episodio se inició cuando un cabo de Gendarmería realizaba tareas de vigilancia y observó a dos sospechosos circulando en una motocicleta Honda Tornado negra. Al intentar identificarlos, los individuos respondieron a tiros, desatando una breve pero intensa balacera con armas calibre 9 milímetros. Tras el intercambio, los atacantes lograron huir hacia la zona sur.
Durante el rastrillaje posterior, efectivos de la División GPM SUR II se toparon con una escena de extrema gravedad, que los investigadores calificaron como un ataque planificado con precisión:
Los peritos remarcaron que los elementos fueron ubicados exactamente en sectores señalizados con carteles de advertencia que indican “Peligro: gas de alta presión”, lo que da cuenta de un conocimiento previo del lugar y de la infraestructura.

Por la gravedad institucional del hecho y su impacto potencial sobre la seguridad pública y energética, la causa quedó en manos de la Juzgado Federal N°2 de Lomas de Zamora, a cargo de la jueza Vanesa Rocuso.
Mientras avanza la investigación para identificar y capturar a los responsables, el área de los Bosques de Ezeiza permanece fuertemente custodiada por fuerzas federales, ante el riesgo que implicó el intento de sabotaje y la necesidad de preservar pruebas clave para la causa.