Un anuncio oficial sobre la modernización del sistema sanitario derivó en una confrontación de visiones entre el Gobierno nacional y la Provincia de Buenos Aires. El vocero presidencial, Manuel Adorni, comunicó que las clínicas y hospitales de todo el país ya están habilitados para importar equipamiento médico usado. Según el funcionario, esta medida busca reducir costos y burocracia para ofrecer "más calidad al servicio de la salud de los argentinos".
La respuesta no tardó en llegar desde el gabinete de Axel Kicillof. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, cruzó el anuncio con una fuerte ironía al preguntar si la gestión nacional planeaba realizar inversiones en hospitales. En su descargo, el funcionario provincial calificó la medida como la llegada de "chatarra médica que descartan en otros países, pero sin control".
-¿Qué estás haciendo por la salud del pueblo? ¿Inversión? ¿Hospitales?
— Nicolás Kreplak (@nkreplak) February 2, 2026
- No, algo mucho mejor. Se puede traer la chatarra médica que descartan en otros países, pero sin control. pic.twitter.com/BCUb6bTnWL
La base del conflicto es la Disposición 224/2026 de la ANMAT, que deroga normativas vigentes desde 2007 para facilitar el ingreso de tecnología reacondicionada. El acceso a tecnología de calidad es el eje de la controversia, ya que el nuevo marco regulatorio establece que para los productos de bajo riesgo (clase I y II), como ecógrafos, el organismo ya no intervendrá de forma previa.
Desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger defendió la normativa argumentando que permitirá a centros de salud pequeños acceder a equipos modernos a precios más accesibles. El funcionario destacó que se elimina la necesidad de pasar por una empresa reacondicionadora si el equipo cuenta con un certificado de buen funcionamiento del exterior.
De acuerdo al Anexo 1, el equipamiento médico usado puede ser importado desde Australia, países del EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza), países de la Unión Europea, Estados Unidos, Israel, Japón, Reino Unido e Irlanda del Norte.
A pesar de la flexibilización, la ANMAT aclaró que para equipos de alta complejidad (clase III y IV), como los tomógrafos, se mantiene la exigencia de una autorización de importación previa. Estos productos deberán ingresar con certificación de origen o ser verificados por un servicio técnico especializado local para garantizar su seguridad y eficacia.
La medida entrará en vigencia a los 45 días hábiles de su publicación en el Boletín Oficial, en un clima de debate sobre si la desregulación garantiza la innovación o si compromete los estándares de seguridad sanitaria en los establecimientos públicos y privados.
TM