03/02/2026 - Edición Nº1092

Internacionales

Orden mundial

Yalta: la conferencia que diseñó el mundo de la posguerra

03/02/2026 | Tres líderes, una guerra en su tramo final y decisiones que marcaron el inicio del nuevo orden global.



Con Europa devastada por la guerra y el colapso del régimen nazi cada vez más cerca, los líderes de las principales potencias aliadas se reunieron para decidir cómo sería el mundo después del conflicto. Durante varios días, en un palacio de la península de Crimea, se discutió el futuro político, territorial y estratégico del planeta.

La Conferencia de Yalta reunió a Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill y Iósif Stalin, los líderes de Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Soviética. El encuentro tuvo lugar en febrero de 1945, cuando la derrota de Alemania ya parecía inevitable, pero el diseño del orden de posguerra estaba completamente abierto.

Uno de los puntos centrales fue el destino de Alemania. Las potencias acordaron su ocupación y división en zonas controladas por los Aliados, así como la desmilitarización y el juzgamiento de los responsables del régimen nazi. Estas decisiones sentaron las bases de una Alemania fragmentada y marcaron el inicio de una nueva etapa en la política europea.

El futuro de Europa del Este fue otro de los ejes más delicados. Mientras Estados Unidos y el Reino Unido defendían la realización de elecciones libres, la Unión Soviética buscaba garantizar gobiernos aliados en los territorios que su ejército había liberado del nazismo. Esa tensión anticipó el clima de desconfianza que, poco después, daría lugar a la Guerra Fría.

En Yalta también se acordó la creación de una nueva organización internacional destinada a evitar futuros conflictos globales: las Naciones Unidas. El diseño del Consejo de Seguridad, con miembros permanentes y poder de veto, reflejó el equilibrio de poder surgido de la guerra y sigue siendo, hasta hoy, uno de los pilares del sistema internacional.

Otro compromiso clave fue la promesa soviética de ingresar en la guerra contra Japón una vez derrotada Alemania, un factor decisivo para el desenlace del conflicto en Asia. A cambio, la Unión Soviética obtendría concesiones territoriales y estratégicas en la región.


Yalta sentó las bases de la división de Europa en la posguerra.

Aunque presentada como un símbolo de cooperación entre aliados, la Conferencia de Yalta también fue objeto de fuertes críticas posteriores. En Occidente, muchos la consideraron una concesión excesiva a Stalin; en Moscú, fue vista como el reconocimiento del peso soviético en la victoria sobre el nazismo. Con el tiempo, el encuentro quedó asociado al reparto de esferas de influencia y al nacimiento de un mundo dividido en bloques.

Yalta sigue siendo un punto de referencia inevitable para entender la política internacional contemporánea. En aquel encuentro no solo se discutió el final de una guerra, sino que se trazaron las líneas maestras de un orden global que, con cambios y tensiones, aún define las relaciones entre las grandes potencias.