02/02/2026 - Edición Nº1091

Internacionales

Venezuela

Presos políticos liberados en Venezuela: la condición oculta que los silencia

02/02/2026 | El proceso de liberación de presos políticos avanza bajo presión internacional, pero las medidas cautelares mantienen fuertes límites a la libertad real.



Desde la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero y el inicio de una nueva etapa política marcada por la presión directa de Estados Unidos, Venezuela comenzó un proceso de liberación de presos políticos que modificó parcialmente un escenario de represión sostenida. El gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez presentó estas excarcelaciones como un gesto de apertura y normalización institucional, en un contexto de negociaciones diplomáticas y recomposición del vínculo con Washington.

En las semanas posteriores, decenas de detenidos por razones políticas recuperaron la libertad. A este proceso se sumó el anuncio oficial de una ley de amnistía general, presentada como el marco legal para ampliar las liberaciones y cerrar un ciclo de persecución política. Sin embargo, el ritmo gradual y las condiciones impuestas a muchos de los liberados generaron dudas sobre el alcance real de la medida.

Venezuela 


Venezuela es un país de la costa norte de América del Sur, con diversas atracciones naturales. A lo largo de su costa en el Caribe, hay islas turísticas tropicales, entre ellas la Isla de Margarita y el archipiélago Los Roques.

La amnistía como marco, no como ruptura

El proyecto de amnistía impulsado por el gobierno interino busca cubrir causas abiertas durante más de dos décadas de confrontación política. La iniciativa excluye delitos graves y se apoya en la idea de reconciliación nacional. No obstante, para familiares y organizaciones de derechos humanos, la ley funciona más como un paraguas legal para administrar el proceso que como una ruptura definitiva con las prácticas del pasado.

Buena parte de los excarcelados quedaron sujetos a regímenes de presentación periódica ante tribunales, restricciones de desplazamiento y, de manera particularmente sensible, prohibiciones explícitas de brindar declaraciones a la prensa. Estas medidas cautelares colocan a los liberados en una situación ambigua: fuera de la cárcel, pero aún bajo control estatal.

Libertad condicionada y control del relato

La prohibición de hablar públicamente no es un detalle menor. Para muchos ex presos políticos, el acceso a los medios constituye una forma de denuncia, reparación simbólica y reconstrucción personal. Al limitar esa posibilidad, el Estado conserva un control efectivo sobre el relato de la represión pasada y reduce el impacto político de las liberaciones.

Organizaciones civiles advierten que este esquema configura una libertad incompleta, donde el temor a nuevas detenciones o a la revocación de beneficios funciona como mecanismo disciplinador. Aunque las excarcelaciones son reales, la ausencia de garantías plenas mantiene a los liberados en una situación de vulnerabilidad jurídica y política.

Entre la presión internacional y la transición

El proceso ocurre bajo la mirada atenta de Estados Unidos y de organismos internacionales, que celebran las liberaciones pero reclaman mayor transparencia y el levantamiento de las restricciones. Para el gobierno interino, el desafío es doble: responder a la presión externa sin perder control interno, y avanzar en una transición que no desate nuevas tensiones.

Mientras tanto, cientos de personas continúan detenidas y otras tantas permanecen en libertad condicionada. La liberación de presos políticos, presentada como símbolo de cambio, enfrenta así su principal contradicción: sin derechos plenos y sin voz pública, la salida de la cárcel no equivale todavía a una verdadera libertad.