El clima sindical alcanzó un punto de máxima tensión tras el anuncio de un paro nacional de trenes para este jueves. El secretario general de La Fraternidad, Omar Maturano, confirmó la medida de fuerza que afectará a todas las líneas del país, incluyendo Trenes Argentinos, Belgrano Cargas, Metrovías y Ferrovías. El detonante es una paritaria que el dirigente considera "pisada" desde diciembre, con ofertas salariales que calificó como una "limosna" frente a la inflación.
Los trabajadores ferroviarios exigen una recomposición del 18% para el período marzo 2025 - marzo 2026. Sin embargo, denunciaron que el Gobierno nacional solo ofreció un 2% para diciembre y un 1% para enero. "A los funcionarios no se les cae la cara porque la tienen de piedra", disparó Maturano, apuntando directamente contra el ministro de Economía, Luis Caputo, por restringir los fondos destinados a salarios y servicios públicos.

Ante este escenario, el dirigente exigió que la central obrera abandone cualquier actitud pasiva. “Quiero que pasen al frente sin titubear”, reclamó, instando a los líderes de la calle Azopardo a que la organización sea la punta de lanza de la "resistencia" contra las modificaciones en las leyes del trabajo.

Para el gremio ferroviario, el ajuste en las paritarias y el desfinanciamiento de las líneas de carga y pasajeros forman parte de una "farsa" para cerrar el año 2026 con superávit fiscal. Según el gremialista, el plan oficial busca "borrar" los servicios estatales, lo que pone en riesgo no solo el salario sino la operatividad del sistema de transporte nacional.
La medida de este jueves será una prueba de fuego para el sindicalismo. Mientras La Fraternidad se planta con un paro total, todas las miradas se posan sobre la CGT, que deberá decidir si recoge el guante de Maturano o si mantiene una estrategia de cautela frente a la avanzada legislativa del Gobierno.