La interna del peronismo cruzó una frontera de no retorno. El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, generó ruido en el Partido Justicialista (PJ) al denunciar lo que considera un "liderazgo autoritario" ejercido por Cristina Kirchner desde Buenos Aires. Lo que comenzó como un reclamo por la intervención del partido en Jujuy escaló hacia una definición explosiva: "El PJ se convirtió en una pyme familiar".
"Estamos cansados de que Cristina digite a dedo todo lo que tiene que hacer"
— Corta (@somoscorta) January 29, 2026
Gustavo Sáenz criticó a la expresidenta por "gestos de autoritarismo", dijo que el Partido Justicialista "está completamente acéfalo" y disparó: "Hay que intervenirla a ella". pic.twitter.com/BOgbxQlKpK
Para el mandatario salteño, la conducción nacional dejó de ser una representación federal para convertirse en una "dictadura del pensamiento" donde se castiga a quien se atreve a disentir con las órdenes de "la señora". La suspensión de dirigentes en Jujuy, como la senadora Carolina Moisés, fue el detonante de este estallido. Según Sáenz, la estrategia centralista de elegir candidatos "a dedo" desde un departamento en Buenos Aires solo llevó al peronismo a derrotas electorales.
Guapos del fracaso y chirolitas de turno.
— Gustavo Sáenz (@GustavoSaenzOK) February 2, 2026
¡La democracia se cura con más democracia! No con sanciones, imposiciones y silenciando con el látigo a quienes piensan distinto.
El PJ se convirtió en una pyme familiar. Desde Buenos Aires eligen sus candidatos a dedo en todo el país.… https://t.co/nRSUWNvU1X
La rebelión de Sáenz encontró un enemigo inesperado: el ex jefe del Ejército, César Milani. El general retirado salió al cruce tildando al gobernador de "guapo de papel" y acusándolo de ponerse "de rodillas ante Milei" mientras cuestiona a una líder que aún conserva el 30% de apoyo popular.
Gobernador, bájese del pony.
— César Milani (@GeneralMilani) February 2, 2026
Usted no representa ni siquiera es la sombra del caudillo Güemes. Su misión, por el momento, es mucho más modesta, empiece por no bajarse los pantalones cada vez que el Gobierno nacional se lo pida. Eso ya sería un gran logro. Al caudillo y al poncho… https://t.co/QME29IU9v4
La respuesta de Sáenz no tardó en llegar, elevando la tensión a un plano de identidad histórica. El gobernador calificó a Milani y al entorno kirchnerista como "guapos de cuartel" y "chirolitas de turno". La disputa se resumió en un choque de símbolos: el poncho rojo de Güemes contra el uniforme militar. Sáenz defendió su prenda como un estandarte de libertad frente a las "jerarquías arbitrarias" y las "clases de historia de pacotilla" del militar retirado.
Guapos del fracaso.@GeneralMilani no sólo leemos la historia desde nuestra tierra sino que hemos sido protagonistas!!!
— Carolina Moises (@CarolinaMoises) February 2, 2026
Cuando un porteño de coraje, Manuel Belgrano, quedó solo y abandonado por el Río de la Plata, lo acompañaron el valor de miles de jujeños que emprendieron un… https://t.co/GuQ33uFRMU
Este conflicto revela tres puntos clave que marcan el futuro de la política argentina:
La gran incógnita que queda flotando en el aire es si este "basta de autoritarismo" de Sáenz es el inicio de una renovación real o simplemente el preludio de un quiebre definitivo que deje al PJ dividido en facciones irreconciliables de cara a las próximas elecciones.
TM