La escena se repite, pero esta vez el destino es el sur. Desde el pasado 30 de enero de 2026, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires activó un operativo de emergencia para combatir los incendios forestales que castigan a Chubut. El gobernador Axel Kicillof dispuso el envío de un equipo de élite: 40 combatientes especializados y 17 vehículos, incluyendo un camión autobomba 4x4 diseñado para entrar en los terrenos más hostiles de la Patagonia.

Este despliegue, que tiene como objetivo frenar el fuego en Puerto Patriada y Laguna Villarino, responde a un pedido de la Agencia Federal de Emergencias (AFE). No es la primera vez que Buenos Aires auxilia a la gestión de Ignacio "Nacho" Torres (PRO); ya en mayo de 2024, Kicillof le había entregado 15 ambulancias de alta complejidad. En aquel momento, Torres fue claro: “Cómo no nos vamos a poner de acuerdo cuando hablamos de salud. Hay que levantar la cabeza de esa grieta berreta y tuitera”.
"Gobernador, le agradezco profundamente el esfuerzo y la solidaridad que tuvo con nosotros"
— Corta (@somoscorta) May 17, 2024
Tras firmar un acuerdo de seguridad, Maximiliano Pullaro le agradeció a Axel Kicillof, quien le cedió 80 patrulleros: "Vamos a estar a la altura de la circunstancia cuando lo necesiten". pic.twitter.com/pTM11J50HH
Sin embargo, el nuevo gesto con Chubut inevitablemente trae a la memoria lo que ocurrió con Santa Fe. En marzo de 2024, cuando Rosario ardía por la violencia narco, Kicillof cruzó la frontera para prestarle a Maximiliano Pullaro (UCR) 80 patrulleros blindados y tres minibuses.
Incluso Milei habló sobre aquel encuentro de Kicillof y Pullaro en Santa Fe: “Tal vez les gusta sacarse fotos entre ellos, pero bueno… si les gusta abrazarse con salvavidas de plomo”. Y agregó: “Kicillof es todo lo que está mal, recita todo lo que está mal”.
Aquel apoyo fue histórico: era la primera vez que una provincia ayudaba con recursos de seguridad a otra. Pullaro reconoció entonces el "costo político" que Kicillof pagó por ese envío y aseguró que “no hay diferencias políticas ni banderías. Acá estamos todos del mismo lado”. Pero el vínculo que parecía sellado por la cooperación logística terminó empañado por la política electoral apenas un año después.
Resulta difícil entender cómo se pasó de los patrulleros a la distancia actual. La clave está en dos momentos:

Es lógico plantear por qué Buenos Aires gasta recursos en otras provincias cuando tiene sus propios problemas. El gobernador bonaerense suele responder con una idea fija: el "federalismo solidario" ante la falta de respuesta del Gobierno nacional.
“Ante la ausencia, la deserción del Gobierno nacional, entre provincias debemos colaborar y contribuir”, explicó Kicillof cuando envió helicópteros a Córdoba para ayudar a Martín Llaryora en septiembre de 2024. En el fondo, este plan busca demostrar que la Provincia de Buenos Aires tiene la capacidad operativa de un Estado nacional y que puede tejer alianzas con gobernadores de cualquier signo político, aunque después las encuestas y las elecciones terminen enfriando esos abrazos en la ruta.
TM