El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, reunió este lunes a parte de su tropa política en Gobernación mientras evalúa los pros y contras de presentarse como candidato a presidente del PJ bonaerense, una alternativa que La Cámpora comenzó a impulsar como salida para descomprimir la interna partidaria y evitar los comicios.
Junto a su mesa chica, el mandatario provincial analiza si el planteo representa una oportunidad para consolidar su liderazgo dentro del peronismo bonaerense o si, por el contrario, se trata de una jugada del kirchnerismo duro para condicionarlo y limitar el crecimiento de dirigentes de su espacio, como Verónica Magario o Julio Alak, en la carrera por la sucesión provincial de 2027.
Con esos interrogantes llegaron hasta calle 6 los intendentes Fernando Espinoza (La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mario Secco (Ensenada), Lucas Ghi (Morón), Pablo Descalzo (Ituzaingó) y Julio Alak (La Plata). La sorpresa fue la presencia del jefe comunal de Escobar, Ariel Sujarchuk, quien tras alejarse del núcleo duro del kirchnerismo pasó a orbitar el peronismo díscolo que lidera Fernando Gray, intendente de Esteban Echeverría.
También participaron la vicegobernadora Verónica Magario; los ministros Gabriel Katopodis (Infraestructura) y Javier Rodríguez (Asuntos Agrarios); la jefa de Asesores Cristina Álvarez Rodríguez; y la secretaria General de la Gobernación, Agustina Vila.
En el entorno del gobernador conviven dos lecturas opuestas. Por un lado, quienes creen que una candidatura de Axel Kicillof permitiría cerrar filas, ordenar el PJ bonaerense y formalizar su rol como principal referencia política del peronismo provincial. Por el otro, quienes advierten que aceptar la propuesta implicaría quedar atrapado en una dinámica diseñada por La Cámpora, que busca preservar poder territorial y condicionar la proyección de nuevos liderazgos.
El reloj juega en contra. El sábado 8 de febrero vence el plazo para la presentación de listas y, sin una definición clara, la interna parece inevitable. Incluso con un intento de unidad entre el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y el kirchnerismo, la tensión persiste: la intendenta de Moreno, Mariel Fernández (Movimiento Evita), ya avisó que solo declinará su candidatura si Kicillof encabeza la nómina. Mientras tanto, el MDF sigue avanzando con armados locales y se prepara para disputar poder en distritos donde el peronismo gobierna dividido o donde manda La Cámpora.