Los tres senadores nacionales por el Chaco ya cerraron la conformación de sus equipos de asesores para el actual período legislativo. Aunque se trata de una práctica habitual en el Congreso, las diferencias en cantidad de colaboradores y categorías administrativas expusieron contrastes marcados entre los despachos y reavivaron el debate sobre el funcionamiento interno del Poder Legislativo.
La conformación de los equipos de Jorge Capitanich, Silvana Schneider y Juan Cruz Godoy expuso diferencias marcadas dentro de la representación del Chaco en el Senado, tanto en cantidad como en jerarquía de los cargos asignados. Mientras el exgobernador armó un despacho con una estructura amplia y de alto rango, la senadora radical y el legislador libertario optaron por esquemas más reducidos, dejando en evidencia modelos contrapuestos de funcionamiento político dentro de la Cámara alta.
El contraste no pasó desapercibido y reactivó el debate sobre el uso de los recursos públicos, el criterio con el que se conforman los equipos parlamentarios y los límites entre la tarea legislativa y el armado de poder. En un contexto de ajuste y discurso de austeridad, las decisiones de los senadores chaqueños volvieron a poner bajo la lupa cuánto cuesta sostener la política y quiénes pagan el precio de esas estructuras.
La polémica se encendió por la designación de Guillermina Capitanich, hija del senador Jorge Capitanich, como asesora con categoría A-1, una de las más altas del escalafón del Senado. Según trascendió, la remuneración superaría los dos millones de pesos mensuales, lo que generó críticas públicas y reavivó cuestionamientos sobre prácticas de favoritismo, vínculos familiares en cargos estratégicos y el uso de fondos del Estado.
Desde el entorno de Capitanich defendieron el nombramiento y argumentaron que responde a la formación profesional de la asesora y a su experiencia previa en el ámbito legislativo. Sin embargo, el caso volvió a instalar el debate sobre los límites entre confianza política, parentesco y transparencia en el Congreso.
La conformación de los equipos ocurre en un contexto en el que la actividad parlamentaria aún no se puso en marcha formalmente, por lo que ninguno de los tres senadores presentó proyectos de ley. Aun así, el armado de los despachos ya funciona como un anticipo del perfil político y del peso que cada legislador busca construir dentro de la Cámara.
En medio de un clima social atravesado por el ajuste y la discusión sobre el gasto público, la estructura de asesores y sus categorías vuelve a quedar bajo la lupa. Más allá de las explicaciones oficiales, el caso expone una tensión recurrente del sistema político: la distancia entre el discurso de austeridad y las prácticas internas del poder.