La decisión del Gobierno de avanzar con la Reforma Laboral y la Ley Penal Juvenil activó una intensa agenda de negociaciones en el Congreso. Con sesiones extraordinarias en curso y fechas tentativas ya sobre la mesa, el oficialismo busca construir mayorías en un escenario atravesado por internas políticas, reclamos provinciales y una fuerte resistencia sindical.
En el Senado, el foco está puesto en el 11 de febrero, fecha que La Libertad Avanza proyecta para llevar al recinto la reforma laboral. En ese marco, la presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, profundizó las conversaciones con la UCR, un bloque clave pero atravesado por posiciones divergentes sobre el rol de los sindicatos, la ultraactividad de los convenios y el financiamiento gremial.
Las diferencias dentro del radicalismo reflejan un debate más amplio que también involucra a los gobernadores. La discusión sobre Ganancias, la presión de la CGT y las negociaciones cruzadas entre provincias, Casa Rosada y senadores condicionan cada voto. Nadie quiere quedar expuesto como responsable de una derrota política o de un costo electoral en sus distritos.
Mientras tanto, el peronismo mantiene una estrategia de bajo perfil en el Senado, aunque comenzó a ordenar su debate interno. La posición de los legisladores que responden a gobernadores propios, los que no tienen anclaje territorial y los integrantes del interbloque será determinante en una votación ajustada.
En paralelo, el frente sindical también se mueve. A pocas cuadras del Congreso, una treintena de gremios industriales se reúne en la sede de SMATA para rechazar la reforma laboral y cuestionar la estrategia dialoguista de la conducción de la CGT. La presión callejera aparece como una variable latente mientras el oficialismo intenta sostener el ritmo parlamentario.
En la Cámara baja, el Gobierno busca avanzar con la reforma de la Ley Penal Juvenil, que propone bajar la edad de imputabilidad. El presidente del cuerpo, Martín Menem, convocó a los jefes de bloque para definir comisiones y cronograma, aunque la falta de envío formal del proyecto complica los tiempos.
El peronismo ya inició reuniones internas para fijar postura, mientras que bloques como Provincias Unidas, el PRO y La Libertad Avanza reactivaron sus encuentros tras el receso. Con una posible fecha tentativa para el 25 de febrero, el oficialismo reconoce que el escenario en Diputados es más incierto que en el Senado y que, sin proyectos girados, la agenda sigue atada a la negociación política.