El mercado inmobiliario español cerró 2025 con un nivel de actividad y precios que consolidan una de las fases más dinámicas del ciclo posterior a la pandemia. De acuerdo con el Barómetro Inmobiliario Español Q4 2025 de RealAdvisor, el precio medio de la vivienda alcanzó los 2.573 euros por metro cuadrado, tras un aumento interanual cercano al 12 %. La cifra no solo marca un máximo histórico, sino que refleja una tendencia sostenida: en los últimos tres años, el valor de la vivienda se incrementó más de un 30 %, muy por encima del promedio europeo.
Este desempeño no se limita a grandes capitales. El informe muestra subas generalizadas en la mayoría de las provincias, con especial intensidad en el arco mediterráneo —Valencia, Alicante y Málaga— y en Madrid. En mercados de alta gama, como Baleares, los precios superan los 5.000 euros por metro cuadrado, impulsados por la demanda internacional y la escasez de producto disponible.
El aumento de precios no frenó la actividad. Según RealAdvisor, durante 2025 se registraron casi 750.000 operaciones de compraventa, un crecimiento interanual del 4,8 % y uno de los volúmenes más elevados desde la crisis financiera de 2008. El cuarto trimestre confirmó un mercado ágil, con plazos de venta reducidos en zonas donde la oferta es limitada.
Este dinamismo se explica por una combinación de factores estructurales. El estudio identifica una demanda solvente y persistente, tanto nacional como extranjera, que convive con una oferta de vivienda insuficiente, especialmente en obra nueva. A ello se suma un entorno financiero relativamente predecible, con tipos de interés más estables que en años anteriores, lo que facilita el acceso al crédito para determinados segmentos de compradores.

El fuerte crecimiento de los precios reavivó el debate sobre una posible burbuja inmobiliaria. Sin embargo, el Barómetro de RealAdvisor sostiene que el riesgo, aunque existente en algunos mercados concretos, se mantiene moderado a escala nacional. A diferencia de ciclos anteriores, la escalada de valores estaría más vinculada a desequilibrios reales entre oferta y demanda que a un endeudamiento excesivo o a dinámicas puramente especulativas.
No obstante, el informe advierte sobre las tensiones sociales y económicas que genera este escenario. El encarecimiento de la vivienda complica el acceso para jóvenes y hogares de ingresos medios, ampliando la brecha territorial y alimentando la presión sobre las políticas públicas. El desafío para las administraciones será aumentar la oferta sin frenar un mercado que hoy muestra fundamentos sólidos.

De cara a 2026, RealAdvisor anticipa una continuidad de la tendencia alcista, aunque a un ritmo más moderado. La evolución dependerá de variables clave como el empleo, la política monetaria y la capacidad de los planes públicos de vivienda para traducirse en oferta efectiva. Iniciativas como el Plan Estatal de Vivienda 2026‑2030 aparecen en el radar, pero su impacto real aún es incierto.
En este contexto, el mercado inmobiliario español se perfila como uno de los más dinámicos de Europa, sostenido por fundamentos estructurales, pero también atravesado por tensiones que ponen en el centro del debate el equilibrio entre crecimiento, inversión y acceso a la vivienda.