El Congreso se convirtió en el escenario de una batalla por la transparencia que remueve los peores fantasmas de la historia estadística argentina. La oposición presentó un pedido urgente para que el ministro de Economía, Luis Caputo, y el nuevo titular del INDEC, Pedro Lines, den la cara por lo que consideran una maniobra para subestimar el costo de vida real.
INDEC GATE: TRANSPARENCIA PARA RECUPERAR LA CONFIANZA
— Esteban Paulón (@EstebanPaulon) February 2, 2026
La salida de Marco Lavagna del @INDECArgentina por negarse a postergar la nueva canasta para medir el IPC es un hecho de extrema gravedad.
Y @LuisCaputoAR debe dar explicaciones en @DiputadosAR ‼️porque este despido:… pic.twitter.com/WDGpNP4yfd
El dato que desató el escándalo parece un chiste, pero es una trampa técnica: el índice que el Gobierno decidió mantener vigente se calcula sobre una canasta de consumos del año 2004. Esto significa que el Estado mide la inflación basándose en el gasto de hogares que todavía compraban DVDs y televisores de tubo, dejando en un segundo plano los servicios digitales y la conectividad que caracterizan el consumo actual.

Detrás de la curiosidad tecnológica se esconde un conflicto de poder. La salida de Marco Lavagna del organismo expuso la sospecha de fondo: el Gobierno habría frenado el nuevo índice porque la inflación de enero, medida con la realidad de 2026, saltaba por encima del 3%. Mantener el sistema viejo le permite al Ejecutivo resaltar el proceso "desinflación" bajo la gestión de Javier Milei.
El diputado Nicolás Trotta, autor de la iniciativa, advirtió que no es una discusión menor: si la inflación se mide con datos de hace 20 años, se calculan mal las jubilaciones, los salarios y la pobreza. Se trata de una trama que pone en duda toda la credibilidad macroeconómica del país, sostuvo.
Eso es falso @edufeiok. De hecho daba una décima menos que el índice actual. Al menos eso me dijo Marco y también Pedro Lines.
— totocaputo (@LuisCaputoAR) February 3, 2026
Podes chequearlo con ellos mismos. https://t.co/griGbkh8gD
Para la oposición y los equipos técnicos del INDEC, la orden de Caputo de "esperar a que la inflación se consolide" para cambiar el índice es una intromisión inaceptable. El miedo en el Congreso es que se esté volviendo a la época de las estadísticas "dibujadas", un camino que suele terminar en crisis de confianza y juicios millonarios contra el Estado.
TM