La disputa por el destino del sable corvo de San Martín escaló a un conflicto de tres frentes: judicial, legislativo e institucional. Mediante el Decreto 81/2026, el presidente Javier Milei ordenó trasladar la reliquia desde el Museo Histórico Nacional (MHN) hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo, alegando razones de seguridad y custodia militar.
Sin embargo, la medida unificó a sectores que hasta hoy no compartían agenda. El plan oficial busca que el Presidente empuñe el arma original en un acto este sábado en San Lorenzo, pero una ofensiva coordinada busca dejar la espada en Parque Lezama.

La resistencia principal surge de los herederos de Juan Manuel de Rosas (la familia Terrero), quienes se presentaron ante la Justicia para solicitar una medida cautelar que prohíba el traslado. Esta acción cuenta con un diseño legal específico:
DECLARATORIA DE INTERÉS HISTÓRICO NACIONAL DEL SABLE CORVO
— Esteban Paulón (@EstebanPaulon) February 3, 2026
DEL LIBERTADOR GENERAL DON JOSÉ DE SAN MARTÍN
El sable corvo del Libertador fue legado por Manuelita Rosas con cargo a ser exhibido en el Museo histórico Nacional.
La decisión de @JMilei de trasladarlo y evitar su… https://t.co/WOEbLawBGN pic.twitter.com/Ff0iEDTFXs
En el Congreso, la oposición busca blindar la pieza mediante leyes que anulen el decreto presidencial:
El impacto llegó al corazón del organismo encargado de la pieza. La directora del museo, María Inés Rodríguez Aguilar, presentó su renuncia indeclinable tras confirmarse el decreto, argumentando que el traslado forzado del sable vulnera los protocolos de conservación y el acceso público gratuito a la reliquia.
Desde el Gobierno, el ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, insiste en que se trata de un "acto de reparación histórica" para devolverle el sable a los militares. La decisión final ahora depende de si la Justicia dicta la medida de "no innovar" antes de que el sable sea retirado de su vitrina este sábado por la mañana.
TM