La estrategia del oficialismo para aprobar la reforma laboral entró en una zona de estricto silencio. Tras una reunión de más de dos horas en la sede de la UCR, la jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich, confirmó que el próximo miércoles 11 de febrero habrá una sesión extraordinaria. Sin embargo, la noticia central no fue la fecha, sino el hermetismo total sobre los cambios aceptados para destrabar el proyecto.
💬 "Hemos aceptado muchas propuestas y cambios"
— La Nación Más (@lanacionmas) February 3, 2026
La senadora Patricia Bullrich afirmó que la reforma laboral va a ser una “ley histórica” y aseguró: "Tenemos los números necesarios".
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"Hemos aceptado varios cambios pero los mantenemos bajo cuatro llaves", sentenció Bullrich al finalizar el encuentro. Esta maniobra de ocultamiento tiene un objetivo claro: evitar que las modificaciones se filtren y desgasten el acuerdo antes de llegar al recinto el martes 10.

El Gobierno asegura que la reforma está en un "95% cerrada". Para garantizar ese margen, Bullrich selló un pacto con los bloques aliados:
Decisión estratégica: trabajar sin difundir los puntos acordados para que la ley se discuta "cuando se tenga que discutir" y no por partes.
La amenaza fiscal de las provincias A pesar del optimismo, el hermetismo responde a un riesgo latente: el capítulo fiscal. Los gobernadores provinciales están en alerta por la caída en la coparticipación que sufrirían si se modifican las alícuotas del Impuesto a las Ganancias. El temor del Gobierno es que se repita lo ocurrido con el Presupuesto: una aprobación en general que luego se desmorona artículo por artículo en la votación en particular.
Este miércoles, Bullrich llevará estas alternativas a la reunión de la Mesa Política en la Casa Rosada, donde el ministro de Economía, Luis Caputo, y el del Interior, Diego Santilli, intentarán "cocinar" el 5% restante antes del martes.
TM