En la antesala del acto oficial por el 3 de febrero, una fecha grabada en el ADN entrerriano por la Batalla de Caseros, el gobernador Rogelio Frigerio brindó definiciones de alto impacto político. En una charla pública donde repasó los desafíos de su administración, el mandatario buscó llevar tranquilidad a un sector sensible: los beneficiarios previsionales de la provincia.
Ante el avance de las discusiones sobre reformas estructurales en el Estado, Frigerio fue tajante sobre el futuro de la Caja de Jubilaciones. En un contexto nacional marcado por la presión sobre los déficits provinciales y la armonización de sistemas, el gobernador entrerriano marcó una frontera clara para su gestión.
El punto más fuerte de su intervención fue el compromiso con el sistema previsional propio. El mandatario aseguró que la reforma de la Caja de Jubilaciones mantendrá el 82% móvil, una garantía histórica para los gremios y trabajadores estatales de la provincia.
Esta señal política ocurre mientras el gobierno provincial monitorea las discusiones pendientes desde hace décadas sobre el déficit de la Caja, buscando equilibrar las cuentas sin afectar el poder adquisitivo de los jubilados.

Más allá de lo previsional, Frigerio proyecta el evento del 3 de febrero como una vidriera política y cultural renovada. El acto, que se realizará en el emblemático Palacio San José, abandonará los formatos tradicionales para adoptar una estética moderna.
La programación para conmemorar la figura de Justo José de Urquiza incluirá:
Durante su repaso, el gobernador no ocultó las dificultades presupuestarias que atraviesa Entre Ríos. Se refirió al estado crítico de rutas clave y a su reciente viaje a Estados Unidos, donde explicó que el objetivo central fue reposicionar a la provincia internacionalmente sin tomar nueva deuda. Con la figura de Urquiza como telón de fondo, la gestión intenta enlazar la mística histórica con la resolución de urgencias financieras inmediatas.
TM