Niko Takahashi es mitad japonés y mitad argentino. Se formó en La Masía del Barcelona, jugó en las selecciones juveniles de España y Japón, es hincha de Gimnasia y Esgrima La Plata y debutó en el fútbol neerlandés con el Almere City.
Hijo de una japonesa y un argentino, todavía está en condiciones de ser elegido por Lionel Scaloni debido a la reglamentación FIFA. El scouting de las selecciones nacionales, hace tiempo que lo sigue.
Niko es el fruto de una historia de exilio y amor. Su padre, Federico Cendagorta, es oriundo de La Plata y debió emigrar a España en 1976 con su familia durante la última dictadura militar argentina.
En Barcelona, Federico conoció a Kaori Takahashi, de nacionalidad japonesa, y de esa unión nació el joven futbolista el 17 de agosto de 2005. Esta mezcla cultural le otorga la posibilidad de representar a tres federaciones: España, Japón y Argentina.
Aunque nunca pisó el predio de El Bosquecito en La Plata, se identifica con el Lobo por su padre. Su formación tiene el sello de calidad de la principal marca global en formación de jugadores: la del FC Barcelona.
Niko creció en las categorías inferiores de La Masía, compartiendo vestuario con las promesas que hoy nutren al primer equipo culé. En 2019 firmó contrato con el Barcelona y en septiembre de 2022, fue nombrado por el diario inglés The Guardian como uno de los mejores jugadores nacidos en 2005 a nivel mundial.

Buscando el salto al profesionalismo, Niko tuvo un paso por el Cerezo Osaka de la J-League japonesa, pero rápidamente decidió regresar al Viejo Continente. Su desembarco en el Almere City a préstamo, marca el inicio de su etapa profesional en Europa.
Aunque ya vistió la camiseta de España en la Sub-16 y actualmente es una pieza importante en las juveniles de Japón -con quien disputó el Mundial Sub-20 de 2023 en La Plata-, la puerta de la selección mayor argentina sigue abierta.
El reglamento de la FIFA permite el cambio de federación siempre y cuando el jugador no haya disputado partidos oficiales con la selección mayor de otro país. Su vínculo con Argentina no es solo legal, es emocional. Durante aquel Mundial Sub-20, el destino quiso que Japón jugara en el Estadio Único Ciudad de La Plata, lugar natal de su papá.
En la ciudad de las diagonales, una tribuna repleta de familiares de Cendagorta lo alentó con camisetas personalizadas, en una escena surrealista donde el samurái fue local. En esa oportunidad, su papá Federico contó que "Come asado, vibra viendo a la selección argentina y tiene costumbres nuestras".
Sin embargo, también fue cauto sobre el futuro: "La realidad es que Japón está apostando por él ahora. Pero su identidad tiene un poco de todo: 50% Barça, 40% japonés y 10% argentino". Mientras Niko suma minutos en Europa, en Ezeiza y en La Plata toman nota.